IV

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Dos semanas pasaron y Zach no podía dejar de pensar en aquella chica, la mayor parte del tiempo estaba distraído hasta que por fin se decidió, iría a buscarla otra vez al club, su padre estaría orgulloso de él.
Cuando estuvo en el Club preguntó por Sarah, lo único que le dieron por respuesta fue "no está, se ha ido". Pagó a una de las chicas por más información y le dijo que la habían cambiado al otro complejo por su mala conducta.
Zach se sentía triste porque al fin había encontrado alguien que lo entendía, a pesar del poco tiempo que había estado con ella, parecía conocerla desde hace años y no iba a dejarla ir tan pronto, a los días se dirigía a la dirección que había obtenido, cuando en su camino se cruzó aquella chica, Sarah estaba frente a él.
Se abrazaron y Sarah le explicó la amenaza de Charles y que intentó salir del club para buscar a su madre y protegerla, pero no lo logró, hasta ese momento. Sarah visualizó a un guardia del club que los seguía, asustada se echó a correr sin mirar atrás ni a ningún otro lado, lo único que quería era escapar, al llegar a la esquina un sonido de llantas chirriando la despertó, pero ya era demasiado tarde. La había atropellado. Un grito ahogado acompañado de lágrimas brotaron de Zach, que había presenciado todo. Se acercó a Sarah y la cogió en sus brazos, sollozaba y cuando se tranquilizó un poco, la acercó a su cara, le beso la mejilla y le susurró al oído "mi pequeña siempre serás".

Un Amor InesperadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora