CAPITULO II

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Lia se encontraba sentada frente al televisor esperando el noticiero matutino de todos los días, ya habían pasado semanas desde que se dio la noticia de la invención de la L.H.H., y aun no tenia noticias de su padre y hermanos.

Daisy su mejor amiga se encontraba haciéndole compañía, para ella no era usual ver a Lia tan triste y desanimada, Daisy mejor que nadie la comprendía porque, ella también estaba en la misma situación, pero por primera vez ella era la que se encontraba fuerte, la qué le hacía ver a la otra que todo estaría bien, por ahora ella era su pilar.

Daisy se encontraba sinceramente inquieta por Lia, ya que hace poco las autoridades comenzaron a hacer las pruebas de compatibilidad por el distrito, ella ya había sido descartada de ese echo al ser estéril.

Nadie sabia lo que pasaría con la mujer que fuera compatible pero la que todo mundo sabia era que seria un infierno para esa hembra, y lo mas probable es que fuera utilizada como fueron utilizados los hombres y hasta con mayor abuso, siendo la única mujer que podría hacer que la maquina funcionara. Ella no quería eso para Lia.

Mientras tanto Lia se encontraba tratando de descifrar como podría contactar con su madre, ella debería saber que esta pasando y porque no han habido noticias de los hombres. Se encontraba segura de que su madre tena algo que ver, siendo ella la alcalde del distrito, ella daba las ordenes.

Entonces decidió que mañana después del instituto marcharía a casa de su madre en busca de respuestas.

_______________________________________________________________________________ AL DIA SIGUIETE

(Narrado por Lia)

Sali corriendo de el apartamento, llevaba más de media hora de retraso, seguro que mamá no querrá atenderme después de ese tiempo, para ella era el dicho ''El tiempo es oro'' es literal.

La calle principal esta atestada de autos, se nota que es la hora pico para acudir a trabajar.

Sin importarme nada empuje a las transeuntes para abrirme paso hasta llegar a la parada de taxis.

........

-Gracias- le page a la conductora para después echarme a correr.

-¡Señorita su cambio!- grito la chofer saliendo de el coche.

-¡Que de se con el!-.

Entre a recepción, el lugar es sumamente lujoso, con tapices color dorado o tal vez los puros y portes estaban bañados en oro.

Claro, con lo que tardarían bañandolo y en qué se endureciera su madre abría despedido a todas, pensé poniendo los ojos en blanco.

Me acerque a la recepcionista, pero antes de poder pronunciar algo, mi madre sale del elevador.

Su mirada se endurece al verme, y camina con gracia hacía mi.

-Llegas tarde- es lo primero que dice, trato de escusarme pero ella levanta la mano matando las palabras que iba a decir- Ahora sígueme antes de que me arrepienta-.

En lugar de volver al elevador para ir a su oficina, ella camina hacia la salida, mientras que yo la sigo a toda marcha, fuera se encuentra un auto.

Mi madre se acerca a este y la conductora rápidamente le abre la puerta, observo cómo entra al auto, al darse cuenta que no he entrado se me queda viendo.

-¿No piensas subirte?- dijo levantando una ceja.

Rápidamente me subí, al cerrarse la puerta del coche y este ponerse en marcha, se hizo un silencio muy incómodo.

Bien Lia solo pregúntale por los hombres, es fácil. Ella es tu madre, las madres son inofensivas.

Abrí la boca para comenzar a cuestionarla pero justo suena su celular.

-¿Ahora que?- dice frunciendo el ceño-¿¡Que!?- grita haciendo que sobresalte- Eso es magnífico, retenla estaré allí en unos minutos- y colgó.

Me miró con una enorme sonrisa, tan enorme que daba miedo.

-¿Todo bien, madre?- pregunté con algo de miedo.

-Todo está perfecto, es increible-.

-¿Puedo saber que es increíble?-.

- Hemos encontrado un óvulo 99% compatible con la L.H.H, ¿Te das cuenta que quiere decir esto?- dijo soltando un suspiro de alegria e inclinándose hacia delante- Marcela porfavor más rápido, no podemos dejar que esto tarde mucho más-.

Mire fijamente a mi madre, pensando en como mencionar a los hombres sin que menguara su estado de ánimo.

-Mmm... ¿Madre?... Este... Eh- comencé a tartamudear de nerviosismo, mientras que ella me miraba fijamente con el ceño fruncido.

-¿Qué sucede?-.

-¿Que hay de los hombres?- dije en susurro

-¿Qué sucede con ellos?-.

-Es...es que han pasado semanas desde que se descubrió la L.H.H y no se han tenido más noticias sobre ellos-.

-Ellos est...- es interrumpida por Marcela, quién informa que hemos llegado al edificio de investigaciones.

Entre lazos ROJOS  ¿¡Y viajes dimensionales!?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora