II Ese dia en la oficina

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-Joaquin, Joaquin, estas ahí...

-Por un momento parecí perderme entre esas bellas formas, esos deseos de ver mas allá de ese escote y esas piernas cruzadas... ver como recorría esos labios carnosos y tomaban ese rojo sensual del carmín. Deseando tomarla de la cintura y darle un beso que encendiera esa pasión que cada dia aumentaba al verla... eso es sensualidad y causa erotismo... la dibujaba en mi mente sin más ropa que unas medias de fantasía y tacos agujas y dispuesto a recorrer a besos cada parte de su cuerpo mientras sus quejidos de placer armonizan el ambiente... respire profundo y exhalé fuerte y justificandome; -disculpa, recorde un pendiente cuando vuelvamos lo resolvere (si supieras como te imagino) -por ahora vayamos a disfrutar de una rica comida que con tu compañía será más deliciosa...

-jummm... parece que ese "pendiente" te domina amigo.

Mientras íbamos en su auto, claro un hombre así, elegante, caballero, guapo tendría tendría que tener un vehículo que lo complemente. Su auto deportivo iba con su porte. Al llegar al restaurante "Las luces", me quite el cinturón e iba a abrir la puerta. El tan galán no lo permitió.. bajo del coche y se dispuso ha abrir la puerta y extendió su mano para que yo saliera.

Me baje la bendita falsa

-uff que fastidió me da esta falda, decía mientras me la bajaba

-Al aparecer la elegiste con el propósito de que se te la subiera, asi mientras la acomodas das una vista agradable.

-Ja, que gracioso sos, mejor vayamos a comer que ya tengo hambre si.

Esa mujer es sexy hasta cuando se enoja. Por que me gustará tanto, aveces siento que no podré contenerme. Disponimos comer, hablar y ella tan jovial. Siempre reía, pero no se, siempre se quedaba perdida en sus pensamientos, como si recuerdos vinieran a atormentarla.

-Estuvo deliciosa la lasaña. Aunque se me antoja una taza de café, ¿ a vos no Joaquín?

Joaquín en su mirada sumergida en los labios de aquella mujer que tanto deseaba imaginando en cosas prohibida contesta. Mientras le tomaba la mano.

-Si claro, estaría bien.

Tomaron el café y ya se dirigían al auto de Joaquín. El muy tímido, pero atrevido la agarró por la cintura, acariciando rápidamente su cadera le abrió la puerta. Ella no parecía estar incomoda del todo. La tomo la mano y la ayudo a sentarse. Se quedo mirandola mientras ella se ajustaba el cinturón y se bajaba la falda. El caraspo la garganta y queria invitarla a cenar, pero se detuvo porque no pretendía ser tan obvio ante ella.

Esta bien esto?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora