No supo cuánto tiempo pasó desde que empezó a llorar en el filo de la cama. Todo se le vino encima. Lo peor era no tener nadie a quien contárselo. Es decir, tenía a sus amigas, pero estaba claro que ninguna creería una sola palabra respecto a lo sucedido.
Se secó las mejillas con la manga de su sudadera para después levantarse dispuesta a hacer algo que mantuviese su mente entretenida.
Las siguientes tres horas las dedicó a ordenar y organizar su habitación lo mejor posible. Después de todo, iba a vivir allí durante mucho tiempo.
Mientras terminaba de colocar las almohadas en su cama, llamaron a su puerta. Estuvo a punto de decir algo como "Adelante", pero recordó que había echado el pestillo. Quitó el cerrojo y abrió, encontrándose con Laito. Estaba con un brazo apoyado en el marco y una sonrisa ladina.
-¿Te has puesto cómoda, gatita? -su voz era melodiosa, pero de una forma irritante
Entró a la habitación sin apuros, mirando a su alrededor. Se sentó en la cama sin dejar de mirar a la chica.
-Así que es verdad que algún día te casarás con uno de nosotros... -se rascó la barbilla pensativo
Isabelle dejó la puerta abierta y se acercó a él con desconfianza.
-Supongo. -contestó, dudosa
El pelirrojo pareció pensarlo por un momento antes de tomarla por la cintura y sentarla en su regazo, provocando que su rostro se sonrojase.
-Hmmm, una lástima que tenga que esperar para probarte. -imitó una voz lastimera mientras apartaba el cabello de la chica a un lado para poder ver su cuello
Isabelle intentó levantarse de su regazo, pero el agarre del más alto era lo suficientemente fuerte para mantenerla aprisionada.
-Creo que te estás tomando todo esto muy a la ligera -confiesa, sin dejar de forcejear-. Estoy segura de que todo esto ha sido un malentendido. No soy la chica que buscáis -continúa, frunciendo su ceño al ver que el vampiro no la soltaba-. Cuando os deis cuenta podré irme de aquí y todos seremos felices.
El tono de su voz sorprendió al vampiro. Cualquier otra chica habría insultado su nombre de mil maneras, ¿por qué ella no?
Frunció ligeramente el ceño y la miró a los ojos. Una oleada de escalofríos le recorrió de arriba a abajo, pudiendo entrar en su mirada.
-¿Qué?
-Los ojos son el reflejo del alma. -la perversión en su voz se había ido por completo, ni él mismo se reconoció
Estuvieron así durante unos segundos que para Isabelle fueron eternos. No se sentía incómoda, pero era como si rebuscasen dentro de su cabeza.
-Eres la chica que buscamos, Isabelle. No hay lugar a dudas. -concluye, suavizando su agarre
La rubia no se lo pensó dos veces antes de apartarse de Laito todo lo posible. Cuando volvió a mirarle seguía teniendo la misma expresión burlona de siempre.
-Creía que estabas disfrutando del momento tanto como yo. -ríe
Se levantó y volvió a acervarse a ella, provocando que retrocediese ante él.
-No me ha dado tiempo a revelar todo de ti, gatita, pero si no es hoy será mañana. -su tono parecía variar en cada palabra
Y con eso dicho, salió de allí. Dejando a la humana llena de dudas y con la cabeza aturdida.
Se sintió productiva al ver que la decoración estaba empezando a tomar forma. Conectó su piano en un lateral, mirándolo con recelo. No llegó a acercarse después de colocarlo.
ESTÁS LEYENDO
anemia - diabolik lovers
FanfictionDonde la nueva novia sacrificio tiene anemia y eso pone de los nervios a los hermanos Sakamaki. ¿Por qué diablos KarlHeinz había enviado a una chica como ella? ¿Qué historia oculta esta chica común y corriente?
