Erase un dia en un pueblo muy bello
un mozo algo flaco y de ojos muy negros
sumido en la ira lanzaba agua al cielo
"¡Aléjate sol que dormir ya yo quiero!"Gritó hasta que alguien oyó sus graznidos
un hombre de rostro muy serio y de pocos amigos
"¿Qué pasa muchacho? No des esos gritos"
Hablo con voz ronca y muy cerca al oído.El mozo reacciona y lo mira asombrado
"¡Largo, no vengas! Mejor hazte a un lado".
Los ojos del hombre se ven preocupados
y su boca pronuncia del chico cansado:"¿Qué esperas tú maldiciendo ese astro?
Si el pueblo a sus rayos la gloria le debe
Mejor haz silencio, remedo de ingrato
¡Tu boca te ha hecho del pueblo un hereje!"Cansado de oírle, el mozo iracundo entristece
Su labor abandona. A casa está por meterse.
Mas en su hombro se siente una mano inclemente,
invitándole a oír a ese hombre de frente."La vida en el campo es vida de amores.
Afuera de casa hay diosas hermosas
y el viento te premia ofreciéndote olores
y el sol melodía a tus ojos entona..."Y así aquel hombre su charla acabó
hablando del sol al posarse la luna
y el joven, al verla radiante, sonrió:
como a ella no había esperado a ninguna."¿Qué sabe aquel hombre de vida?" decía.
"Yo vivo el olor que la flor de la noche rocía
y ahora requiero llegar a la cita" pensaba.
"puntual como el canto del gallo en el alba"El mozo había, por fin, encontrado la calma:
La almohada, la noche y la paz, su equipaje
y, como no, la insolencia por arma...
del chico que sale del campo por flora salvaje.El camino al edén vestía una alfombra
camino sagrado de pétalos blancos,
camino que lleva al final de la sombra
que a los sentidos otorga su plácido canto.El edén: una joven morena aunque mal de la vista
Mujer de ojos negros, mirada profunda.
Su cuerpo un vestido sin mancha lucía
y entre su pecho dormía una rosa nocturna.Por fin ya de frente la luz ante el encarnada.
Tras el ya la sombra por fin sepultada
y el aire ahora huele a un par de miradas
nacidas del sol, en el fuego forjadas.¿A quien importaba el odio hacia el sol en la tierra?
Si amando a la luna por noche encontrabas el cielo
¿Y a quien importaba el desprecio a las propias praderas?
Si al lado de ella hasta eso era mero consuelo.La sed de palabra al mozo lo puso nervioso.
La dama, advertida, contesta sonriendo.
El valor le provoca al silencio un destrozo
y el mozo termina su viaje diciendo:"He vuelto querida del tiempo pasado
usando la noche por luz y por guía
he vuelto querida a cumplir lo acordado
he vuelto y no quiero que se haga de día.Volví desde el huerto y el suelo arado.
Volví desde el pueblo mas bello que se haya creado.
Vengo del reino florido de los girasoles:
tierra cosida del cielo con luz de mil arreboles.Sin embargo, te cuento, me pasa algo raro:
cuando te vi algo tan grande se me hizo pequeño.
De pronto, en mi, aquellas flores se fueron quemando
y el viejo arrebol regresó a ser un niño.¿Y cómo comparo un pequeño poblado florido
contigo el edén libertario?
Si este al viento esta sometido
Y el pueblo, por ti, esta condenado.¿Quien osa pisar la floresta?
Si al frente del bosque no es mas que ornamento
¿Y quien se sorprende al mirar una estrella?
Si hundido en tus ojos mire el firmamento".Un golpe, una pena, una grave tragedia
la luz como un puño asesta su golpe
al mozo que huye del campo en el día
porque una arboleda lo espera de noche.
