DAGEN
—Lo siento, señor.
La oración se repitió con aproximación de unas diez veces, la explicación seguida de la disculpa unas cuatro veces y la mirada avergonzada del hombre se mantuvo todo el tiempo mientras decía el mismo discurso en todas las oportunidades que tenía, en cuanto el silencio se prolongaba demasiado tiempo.
Culpable aún por el hecho de haberse retrasado para recogerme en el aeropuerto, el conductor de los Monroe se disculpó una cantidad ya incontable de veces de camino a la estadía de los personajes causantes de mi intriga y, también provocadores de la tardanza de Heston West, el hombre que sostenía el volante en el asiento piloto, pues la modelo y actriz Lise Monroe había solicitado a su chófer, sin importarle dejarme varado una hora en un lugar repleto de personas.
No conocía a la hija de Calum Monroe, el conocido congresista y también partícipe en publicaciones del tipo "hombres de cuarenta, aún en sus treintas" ó "famosos más atractivos del momento", pero era seguro que una mujer desinteresada por el resto no habría de agradarme, sin importar la belleza griega que pudiera representar en toda su totalidad.
Sin embargo, el término conocer variaba en dos sentidos, pues a pesar de no tener certeza sobre cuál era su color favorito, su estación preferida o cuáles eran sus sueños, había llegado a conocer a la modelo por sus comentarios en entrevistas, algunas películas o series realizadas y también, lo cual era mucho más importante, por varios rumores sueltos en los oscuros rincones del pueblo de Beautfort, un lugar no muy llamativo e interesante, o al menos lo fue hasta el momento que un acto ilegal y sangriento se cometió.
Había estado tanteando el terreno que pisaría, estar frente a frente con los personajes de la novela que llevaría a cabo era una de los sueños más fantásticos e imposibles de un escritor; y por este motivo la invitación a vivir en carne propia el misterio de " La niña Sangrienta" era algo increíble, aunque no muy inesperado.
Era consciente que Calum Monroe tenía sus ojos puestos en mí persona, dado que no podías escribir o comentar sobre la familia de un hombre y salir ileso, hubo encuentros en fiestas donde me invitaba a charlar sobre mis escritos o daba comentarios mordaces, aunque sutiles, sobre lo peligroso que era ser periodista en tiempos donde la humanidad se había vuelto violenta y resentida. Recordaba con exactitud la última oración que me había dedicado el hombre: 《 —Debes ser más cuidadoso, muchacho. Habrán personas que aprovecharán tus pasos en falso, para encajarte un cuchillo en la espalda y destruir tu nombre. Créeme, a algunos no les agradan los entrometidos》para luego finalizar con una risa maliciosa y marcharse con elegancia hacia su esposa.
La intimidación o el miedo infundido no hacían efecto en mí, porque a pesar del hombre intimidante que era el señor Monroe, mi curiosidad no se dejaba sosegar por nadie, no teniendo a una familia de tal interés para mí a la palma de mi mano. Además de eso, Calum no lograba representar un peligro, pues me había cruzado en mis veinticuatro años a hombres más feroces que él, y a todos había logrado hundir con algo tan metafísico como lo eran las palabras, aunque siendo sincero, las palabras puestas a mi merced eran peligrosas e irreparables.
No había mejor arma de doble filo que la literatura.
Quería descubrir la verdad, por más cruda que esta fuese, y la señora Monroe me lo había permitido al pedir en persona que me alojara en su casa para hacer ver a todos la verdadera historia. Era algo insensato y alocado, pues ella no sabía qué tipo de persona podía ser, agregando el hecho de que estando o no dentro su hogar, yo sabría cuál era la verdadera historia detrás de la ficción, pero la mujer había alegado que estando dentro de las cuatros paredes de la estancia Monroe, sabría todos los motivos que hicieron llegar a tal desenlace y podría tener una visualización profunda de mis personajes, por eso acepté. Sin embargo, le di mí condición: yo escribiría, daría los verdaderos hechos al mundo, pero no quería pistas, tampoco que intentaran meterse en el proceso, ni que mucho menos quisieran darme información falsa para salirse con la suya, porque de ser así, arrasaría con ellos como los tsunamis arrasaban contra los arboles, arrancaría sus raíces y los dejaría en tal grado de miseria, que no podrían volver a crecer.
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Verdades Ocultas
Mystery / Thriller《Todo el mundo en Beaufort habrá escuchado la historia de la chica de doce años encontrada en la escena de un asesinato, con sangre en el vestido y una parte de su pálido rostro pueril sucio por gotas de sangre y cenizas, culpable por el homicidio...
