Olvido

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Todo hombre tiene un demonio y no descansa hasta encontrarlo.
Luego de dos extenuantes meses en el hospital salí, me enteré que mis padres habían firmado un documento donde le cedían mi potestad a Laura.
— ¿Por que lo hicieron?—.
— Tus papás están asustados, no sabían que hacer con tu situación —.
—¿ También me abandonarás?—
— No, o ¿Quieres irte a otro lugar?—.

Una parte de mi estaba contenta de vivir con ella, pero por otro lado muchos de los buenos recuerdos que tenía era con mi familia y ahora ellos me habían abandonado, nunca se preocuparon por mi realmente, era sólo un compromiso social, bueno, eso pensé, siempre he estado sólo, mire a Laura y le contesté:
— No, desde hoy tu serás mi única familia, espero que no te arrepientas—.

Laura me miró de la manera más pura y más hermosa que alguien alguna vez me haya mirado, ni siquiera mi propia madre me había visto así. Llegamos a un apartamento pequeño pero acogedor, tenía dos habitaciones, me dijo:
— Ya que vivirás aquí me ayudarás a limpiar este cuarto, aquí dormirás—. Dijo señalando una puerta.

Yo era un adicto al orden, así que no había problema con eso, rápidamente le ayudé a apartar las cosas que tenía en ese lugar, accidentalmente encontré una foto familiar de ella.

—¿Ella era tú mamá?—
Laura me quito la foto con recelo y me dijo:
— Si, hace tiempo escondí está fotografía, sin embargo tu la encontraste —.
— Lo siento, no quería molestarte —.

Laura se levantó y salió del apartamento, quede nuevamente sólo. Decidí continuar con el aseo de mi habitación, organice sus documentos tal y como había dicho, luego de dos horas termine de organizar, decidí salir a tomar aire fresco, estaba cansado del encierro.
Tome rumbo a la antigua casa donde vivía, cuando llegue tenía un anuncio de se vende, sentí que mi vida estaba siendo aplastada, todo lo que viví en esa casa estaba a punto de desaparecer.
— Entraré por última vez, espero que no se hayan llevado la llave de la maseta de la entrada — me dije a mi mismo.
Busqué en donde solía haber unas margaritas, por suerte mis padres no habían sacado la llave de ese lugar.
Caminé en esos pasillos donde jugaba con mi hermana, fui a la cocina donde mi abuela preparaba sus postres, la sala de estar, la oficina de mi padre, fui a mi habitación, "deben haberse llevado todas mis cosas" eso pensé.

Cuando giré el picaporte de la puerta de mi habitación quede en blanco. Todas mis cosas estaban como el día en el que me fui, mi cama, mi ropa, mis videojuegos, todo.
Súbitamente la ira se apoderó de mi ser, ¿Cómo podían ser tan crueles de abandonarme?, ¿Siempre me vieron como un estorbo?, ¿Sólo fui eso?, ¿Un error?.
Enloquecí totalmente, golpee las paredes con toda mi ira, mi frustración, y finalmente lloré, lloré y le pedí a ese ser superior que llaman Dios que me quitará la vida.
Vi que en la vitrina de mi padre se habían dejado una botella de licor, decidí beber hasta la última gota para finalmente aceptar mi realidad.
El primer trago quemó mi garganta pero lentamente me fui acostumbrando, hasta que dejó de doler, bebí la mitad de esa botella y quede profundamente dormido.
Mientras dormía soñé que estaba asistiendo a un funeral, mucha gente lloraba y me daba condolencias. Estaba confundido y decidí mirar los ataúdes que estaban en cámara ardiente, no podía creerlo, eran mis padres, mi abuela y mi hermana, en esa pesadilla cuando levanté mi rostro vi que quien presidía la misa era mi otro yo, lleno de sangre y vísceras, no sin antes señalarme un quinto ataúd reservado sólo para mi.

Desperté mientras Laura gritaba y sacudia mi cuerpo
— ¡¡¡Paul, Paul, Paul!!!, ¡¡¡Respondeme!!!— La veía muy preocupada, pero ¿Cómo saber si no era otro sueño?. No, no era un sueño sentí ganas de vomitar, arroje a un lado a Laura y corrí al baño. Cuando salí (un poco más aliviado pero con dolor de cabeza).

Laura me esperaba en mi habitación, cuando finalmente estuve frente a ella me dio una gran bofetada y dijo:
— ¡Idiota!, ¿Por qué huiste?, ¿Por qué te fuiste sin siquiera pedir permiso?—
— Sólo salí un momento — Aún seguía mareado. —Además tu saliste sin decirme nada, así que supuse que no había problema —
— Me hiciste preocupar mucho, eres un tonto— Decía con su voz entrecortada.
No sabía que hacer, tal vez como un impulso o por obra del alcohol, decidí abrazarla.
— Laura… De verdad lo siento.— Le dije mientras la miraba a los ojos.
Me acerqué lentamente a su rostro…
—¿Q... Que haces Paul?—
— Laura… Realmente yo…—
Laura a pesar de que intentaba resistirse finalmente cedió.
— Paul, debes saber que nunca me he enamorado —
—…—
— Eres la primer persona con la que he sido cercana —
—…—
— Yo, yo, me siento atraída por ti—
La noche había caído ya, la mire fijamente y la besé, Laura estaba temblando, así que decidimos salir de la casa.
—¿ Tienes frío?— Pregunte.
Estaba totalmente sonrojada y sólo asintió con la cabeza. Me sentí como en un manga, me quité la chaqueta y la puse sobre ella. Me miró por fin a la cara, así que sonreí para no preocuparla. Me devolvió la sonrisa y por fin dijo:
— No creas que por esto vas a escaparte de tus obligaciones —
— ja ja ja, ya lo sé —
Nos tomamos de la mano y caminamos hacia el departamento donde viviríamos los siguientes meses de nuestras vidas.
Si… Al menos fui feliz… Decía mientras miraba el tenue rayo de luz que se veía a través de mi ventana.

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