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No se te va a caer el
dedo por votar mijo,
dona a la causa.

(al siguiente día)

MAIA

-Espérate Ruel- hago fuerza para que Ruel me deje de jalar -Me voy a caer de las escaleras y vaya quedar lisiada. Vas a tener una novia lisiada.

-Me busco otra- se ríe a ver mi expresión -Pero antes te grito "Maldita lisiada"- su español masticado.

-Ni pronunciar sabes, anda límpiate la cola- me burlo.

-Al menos tengo cola- me saco la lengua.

-¿Dónde está que no la veo?- hago el ademán de buscar algo.

-Es tímida- pasa su brazo por mis hombros -Se esconde de brujas como tú. Que se la quieren robar.

-Que se la quieren robar dice- suelto una carcajada -Todo plano- entrelazo mi mano con su mano que está sobre mi hombro.

Bajamos las escaleras y nos pusimos las mascarillas para recibir el paquete que había llegado, Ruel firmaba unos papeles, mientras yo desinfectaba las cajas, le dio las gracias al repartidor y le dio una propina. Cuando cerramos la puerta lo desinfecte con alcohol...

-¡Ouch!- Ruel cierra los ojos con fuerza.

-¡Ay! Perdón, amor...- me empiezo a reír. Le había echado alcohol a los ojos.

-Maia, arde, arde- daba saltitos desesperados en su sitio -Deja de reírte mugrosa- alzo los brazos.

Fui rápidamente por una toalla y voy con Ruel, quien tenia algunas lagrimas fuera y sentado en el suelo. Ahora me siento mal por reírme.

-Lo siento- suelto una risita mientras me arrodillo entre sus piernas para limpiarlo.

-¡No puedo ver!- chilla.

-No seas exagerado- le soplo levemente el ojo.

-¿Diosito, eres tú?- parpadea seguidamente.

-Ya se, que estoy muy guapa- pongo un mechón de mi cabello hacia atrás -Pero tampoco como para ser Dios.

-Ay que graciosa la quita-vista- me mira mal.

-¡Ya! Perdón- me rio, como por quinta vez.

-Dices que lo sientes pero te sigues riendo, en fin la hipocresía- me quita la toalla para limpiarse otra vez.

-¿Mejor?- acuno su cara con mi manos para verle los ojos. Los tenia un poco rojos.

-Mm, no- pone sus manos en mi cintura -Si me das un beso me sano.

-Acepto- junto sus labios con los míos formando un pequeño y corto beso -¿Ya?

-Ese beso que- me agarra de las mejillas y me acerca a él.

Besa mis labios de forma lenta pero profunda, sonrio en medio del beso, y le permito el pase a su lengua. Seguimos así por no tanto tiempo ya que el oxigeno hace falta.

-Ahora sí- dice parandose no sin antes besar mi mejilla sonoramente.

[...]

Llevamos las cajas hasta donde está la piscina, y las abrimos. No eran cajas grandes, eran pequeñas.

-¡Genial Van Dijk!- lo aplaudo -¿Cómo vamos a inflar todo esto?- digo cuando vi que ninguna traía aquel aparato para inflar esto.

-Pues, así mira- empieza a echarle aire con la boca a uno de los flotadores.

-Vamos a acabar en mil años- le digo -Me rindo- dejo las cosas ahí y me adentro a la sala.

𝐂𝐮𝐚𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐕𝐚𝐧 𝐃𝐢𝐣𝐤Donde viven las historias. Descúbrelo ahora