Los pequeños gemelos Min terminaron cansados de las atareadas jornadas de clases. Con pasos lentos y pesados, ambos niños terminaron de llegar a la cocina para tener su almuerzo. Morían de hambre.
Una vez allí, con su nana lista para servirles su comida, se sentaron a la mesa, mirándola con ojitos exhaustos, pero con cierto brillo en ellos.
—Dejenme adivinar, ¿continúo?— ambos pequeños asintieron levemente mientras recibían sus platos de comida.
Seokjin realmente estaba preocupado, ¿cómo se lo tomaría Taehyung? de seguro iba a odiarlo. Pero no era su culpa, ese desgraciado de Min era el causante de aquello, y bien que la había jugado para tenerlo controlado. Pero ahora solo le quedaba afrontar las consecuencias, por el bienestar de su amor y de su hermano... Moriría si algo les pasaba.
Y con ese pensamiento fue a buscar a Taehyung y Jungkook para decirles lo ocurrido — Chicos... Tengo algo importante que decirles— dijo una vez que los tuvo al frente. Su rostro lucía serio y algo decaído.
Taehyung y Jungkook luego de la mortificante espera de saber qué rayos quería Min de Seokjin lo vieron llegar muy molesto.
Taehyung había estado pensando lo peor, después de lo dicho por el príncipe temió seriamente que decidiera tomar a Jin como mozo para satisfacer sus necesidades. Quedó asqueado con ese pensamiento de el príncipe queriendo tomar a su pareja de una forma seguramente desagradable.
Solo pudo preocuparse más al llegar el castaño con esa mirada seria, que solo indicaba que algo en efecto malo había ocurrido. Expectantes ambos chicos lo miraron esperando que prosiguiera.
— Es que — hizo una pausa algo inseguro de continuar — el Príncipe Min me obligó a casarme con él —soltó despectivamente pero aún entonces no pudo evitar que su voz flaqueara y se volviera más débil conforme avanzaba en sus palabras — Taehyung... Amado mío perdóname, por favor —la voz del castaño se quebró— n-no puede rechazar su oferta si no lo hacía los iba a matar, ¡yo no quiero que les haga daño! — Seokjin no pudo aguantar más sus lágrimas, se lanzó a los brazos de su pareja soltando pequeños sollozos. ¿Por qué la vida tenía que ser tan injusta para los buenos? Su corazón dolía de tan solo pensar en que su matrimonio, aquel que suponía ser un día tan preciado, sería una simple farsa, y lo que era aún peor, con un desalmado joven a quien no amaba.
Taehyung y Jungkook quedaron peteificados por las palabras que escucharon del castaño. Sin más, el pelinegro cambió su semblante por uno de enojo y asco.
— ¡Mataré a ese bastardo! —espetó Taehyung enfurecido, empezando a caminar hacia donde podría estar el príncipe Min, más solo llegó a dar unos pasos ya que unas cálidad manos se posaron sobre su pecho para detenerlo.
— ¡No, Taehyung! ¡No lo hagas! Te hará daño— Seokjin se aferró con fuerza al brazo de Taehyung esta vez, la desesperación siendo notoria en su voz, su expresión, en todo él — p-podremos solucionarlo de otra forma, por favor no vayas — murmuró llorando y apretando más el agarre que tenía sobre el brazo del pelinegro.
Los ojos de Taehyung estaban inundados en furia, hasta que vió a su querido Jinnie llorando tan desconsoladamente sobre su pecho, tan preocupado y asustado por él. No tuvo más opción que calmarse.
Tomó un fuerte respiro y segundos después, con su postura más relajada, rodeó suavemente el torso de su amado en un abrazo cálido y tranquilizante. Le rompía el corazón ver a su Seokjin en ese estado tan vulnerable y deprimido, en su mente maldijo una y mil veces a Yoongi por ser el causante de tanto sufrimiento.
—Tranquilo... Está bien, está bien... Estoy aquí, Seokjinnie, contigo...— susurró suave y reconfortante contra los cabellos de este, posando un beso sobre su coronilla, sintiéndose aliviado al notar al castaño relajarse un poco y su llanto disminuir.
Se mantuvieron en esa posición un rato, ajenos a todo su alrededor, solo pudiendo concentrarse en la presencia del otro y la tranquilidad que esta les ofrecía. Cuando Seokjin finalmente dejó de llorar, miró hacia arriba, hacia los ojos de su querido amante. A el pelinegro se le oprimió el corazón al ver al castaño con el rostro rojo y lleno de lágrimas, y una vez más el coraje se apoderó de él. Haría pagar al príncipe Min por esto, se aseguró a sí mismo.
— Será mejor que vayamos a casa— dijo jungkook de manera seria, sorprendiendo a ambos tórtolos quienes no habían escuchado una sola palabra de él desde hacía rato.
Luego de eso ambos enamorados se dieron un último abrazo despidiéndose, para después separarse y seguir distintos caminos.
Durante el resto del día Taehyung no pudo dejar de pensar en la noticia que le dió su Jin, ¡maldición! cómo desearía poder hacer algo al respecto. Se sintió furioso por verse tan impotente, sin poder hacer nada contra el príncipe Min sabiendo que tenía todas las de perder, o aún peor, ver que lastimaran a otros por su causa.
Pero lo que lo enojaba más era el no ser capaz de ir contra de la orden de Yoongi, sabiendo con temor en su corazón de que mientras Seokjin estuviera con él tendría que atenerse a los caprichos y deseos del monarca sin que nadie pudiera detenerlo, incluso si eso significaba permitir que dañaran al amor de su vida.
Por su parte Jungkook, que mantenía su rostro serio acompañando de cerca a su hermano, sintiéndose sobreprotector con él de repente. Y es que aunque el castaño fuera el mayor, Jungkook sentía que debía proteger a su hermano y a su madre, queriendo ser de utilidad para su pequeña familia a falta de su padre.
Por esa razón había querido unirse a los ejércitos de la Corona. Y ahora más que nunca, quería ser fuerte, debía serlo, y estár dentro del castillo para poder cuidar de su hermano del malvado de Min ahora que este lo tenía bajo su amenaza, por que él lo había visto.
A traves de la ventana del castillo, había visto su sonrisa oscura ante el sufrimiento ajeno y esa mirada, aquella que aguraba que lo peor estaba por venir. Y él no planeaba permitir que su hermano fuera torturado, no señor, sobre su cadáver.
No le importaban en absoluto las amenazas del monarca, se sacrificaría si era necesario, pero él protegería a su hermano.
Seokjin a su lado se mantenía con la cabeza baja, lamentándose por su desgracia, por su terrible suerte. Y sintiendo el horrible odio que sentía por Yoongi crecer dentro de él, quemándolo por dentro.
¡Pero no! No se dejaría derrotar por aquel terrible hombre, Min tendría que romper los huesos de sus manos y pies primero antes de evitar que él estuviera con el amor de su vida. Él pensaría un plan para mantenerse cerca de su amado Taehyung....
—Oh, Unnie... Ha de sufrír mucho ¿verdad? ¡quiero saber más! — exclamó la pequeña Heesook, más su rostro la delató, al igual que el de su hermanito.
Ambos gemelos estaban al borde del sueño. Sus pequeños ojos entrecerrándose casi por si solos.
Byunghee rió bajito ante la adorable vista de los niños — Continuarémos más tarde, ¿por qué no van a dormir ahora, bien? Cuando despierten vengan a buscarme y seguiremos.
Los gemelos se miraron con ojitos cansados y bostezaron casi de inmediato, entonces asintieron con la cabeza levantándose de sus sillas.
— Está bien, Noona, pero prométenenoslo— dijo Chulmoo extendiendo su mano hacia la mayor con su dedo meñique levantado.
—Claro, lo prometo—entrelazó su propio meñique la mujer con el rubio y con esto ambos menores salieron a paso lento de la cocina hacia su habitación y Byunghee se retiró a seguir con sus deberes.
Gracias por leer ♡
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LE DELUSIONI DEL RE👑💕 ( Yoonjintae)
Fanfiction_- ¡Nana! ¡Nana! - el sonido de los pies de ambos gemelos resonó entre los enormes pasillos del castillo, corriendo con ansias hacia la dulce mujer._ _- Con calma, niños, con calma ¿qué sucede? - preguntó esta risueña al ver a ambos pequeños saltar...