𝑪𝒂𝒑𝒊𝒕𝒖𝒍𝒐 1

93 10 1
                                    


Desde hace tres años los martes por la tarde ambos disfrutaban juntos ver el tonto programa de citas "Los cossi, a una cita de tu verdadero amor", dirigido por dos hombres musculosos para nada heterosexuales, Samuel de Luque quien seguramente si lo hacías enojar te mandaría al hospital de un puñetazo de lo jodidamente fuerte que era, pero con una voz tan adorable como un gatito, acompañado claro de su tierno y guapo compañero Mangel Rogel.

A pesar de lo ridículamente cursi que el programa era, fue recibido con tanto entusiasmo que termino siendo un rotundo éxito, tal fue el impacto que género y seguía generando que llevaban ya 12 temporadas y contando. Pese a que tanto Auron como Lolito juraban y perjuraban odiar el programa, los dos, muy en el fondo le tenían bastante cariño porque, aunque empezó siendo una broma termino siendo un pasatiempo que ambos compartían en la intimidad de sus apartamentos donde estaba estrictamente prohibido invitar a terceros, una regla nunca acordada en voz alta, pero lo daban por sentado, porque con recelo lo guardaban para ellos dos.

Una voz lejana le llamaba desesperado, su mente que divagaba entre recuerdos que le hacían sacar sonrisas tontas y para desgracia suya término aterrizando a la realidad en donde su compañero, Rubén, agitaba sus manos desesperado por llamar su atención.

- Lolito ¿estas bobo o te pegan en casa? La sesión termino hace más de quince minutos y tu estas aquí, con una cara de miedo que flipas tío – El más alto estiro su brazo ofreciéndole su bolso mientras imitaba la supuesta expresión que tenía que le hizo soltar una carcajada, ambos caminaron por el estudio mientras agradecían el esfuerzo de todo el equipo de producción y se despedían.

- Que estoy feliz, los martes me hacen feliz Rubius hoy es... - El vibrar y la característica musiquita de su celular lo interrumpió, su sonrisa se ensancho mientras que sus mejillas se teñían levemente de rojo al ver el mensaje de su mejor amigo Auron, Rubén rodo sus ojos con una sonrisa pícara entre tanto codeaba al pelirrojo y después tomaron caminos diferentes.




Auron le aviso de su tardanza con anticipación que ahora se encontraba en la soledad del apartamento de su amigo, paseando y bailando con tanta familiaridad como si se tratase de su propia casa que era casi lo mismo, él y Raúl se conocían desde el último año de secundaria que en aquel entonces no se llevaban para nada bien.

Pero bien dicen que el destino es sabio, porque poco después de entrar en la preparatoria ambos se dieron cuenta que congeniaban bastante bien, disfrutaban ser rebeldes y jugar bromas a sus compañeros, juntos, eran un dúo explosivo. Tantas experiencias, peleas que eran tan pocas que podía contarlas con los dedos de sus manos y recuerdos inolvidables los hicieron volverse mejores amigos.

Y su baile se detuvo, la música parecía lejana, la oscuridad y el modesto apartamento le parecieron totalmente desconocidos.

- Mejores amigos... - Siente su corazón doler, pero no puede hacer nada, esa es su realidad y quiera o no debe aprender a vivir con ella.

Levanto la mirada al escuchar el cacareo de Frederick, el pollo de Auron, camino con tranquilidad hasta el animal y con cariño le tomo entre sus brazos mientras se dirigía al cómodo sofá de la pequeña sala, alguna vez su amigo le había contado que su mascota le ayudaba con el estrés.

Frederick era bastante dócil y tan inteligente que a veces Lolito se asustaba por lo mucho que el pollo podía entenderlos, aun recordaba cómo había llegado a manos de Auron y como este en un inicio no le quería como mascota, pero al final había logrado cautivar el frio corazón de su amigo al punto de llegar a decir que era su hijo. Por su parte no podía negar que el ave le parecía tierna y no desaprovechaba la oportunidad para burlarse del mayor por tener un pollo como mascota, que en realidad no tenía nada de malo, pero debían admitir que cuando piensas en mascotas lo que menos se te viene a la mente es una jodida gallina.

- Tiene razón – Abrazo con delicadeza al pollo quien simplemente se dejaba mimar, era algo que realmente le gustaba y Lolito hubiese seguido, pero el sonido de los mensajes de su teléfono le hizo despegarse y dejarlo a sobre su abdomen para responder. Frederick indignado, o eso suponía el, aleteo sus alas para bajar y se marchó de la sala. Sonrió divertido mientras revisaba sus mensajes.





Ajeno a lo que estaba sucediendo en su departamento, Auron leyó una vez más el mensaje de su actual pareja que le avisaba ya estaba esperándole afuera, el teléfono termino en su bolsillo trasero y se limitó a suspirar con cansancio con los ojos fijos en su escritorio, después aparto la mirada acercándose a la puerta apagando la luz. Salió de su consultorio hacia la recepción donde se encontraba Adam, el asistente que llevaba el orden de las citas entre otras tareas, ambos hicieron un movimiento de cabeza como modo de saludo, Auron elevo su mano para despedirse y salió.

El ambiente exterior era iluminado por el atardecer y frente a él se encontraba una guapa mujer de larga cabellera azabache, Mónica, quien le miraba con sus fríos ojos azules que en su momento no solo le parecieron atractivos sino intimidantes, aun lo seguían siendo, pero ya no causaban el mismo impacto. Obviamente le acojonaban porque aquella mujer era de un temperamento fuerte el cual por cierto siempre admiraría, en secreto claro. Auron abría y cerraba su boca en busca de palabras que no lograban formularse, presentía lo que pasaría, era lo mismo que pasaba en todas sus relaciones solo era cuestión de tiempo.

- Terminemos con esto – Dijo Mónica con sus brazos cruzados.

- ¿Por qué? – Sabía la razón y aunque la respuesta no le interesaba, la pregunta era un tipo de rutina en aquel proceso de ruptura.

- Por la simple razón de que esto no es una relación, estabas al tanto que salía con Adam a "escondidas" y no reprochaste ¿Por qué? Porque te importa un carajo, sinceramente, no necesito algo así – El tono cansado que tenía al soltar las palabras de alguna forma le hacían sentir mal ¿Qué si sabía lo de Adam? Era obvio, Mónica no era tonta y sabía lo que hacía, fue como una prueba para comprobar su interés hacia ella. Lastimosamente nada sucedió, no había celos y por ende no sintió la necesidad de reclamar, después de todo nunca existió tal cosa como el amor entre ellos, solo una potente tensión sexual que una vez arreglada todo se tornó monótono.

- Lo siento – No podía decir otra cosa que no fuese la verdad, lo lamentaba, pero la vida seguía y aquello no le iba a impedir seguir con su vida. La mujer frente a él bajo sus brazos mientras giraba con la clara intención de irse.

- Ah, una cosa más, eres gilipollas y un ciego, salúdame a Lolito – Ambos sonrieron, al final las cosas no terminaron de una forma dramática. Negó con la cabeza y una sonrisa en sus labios, se dirigió hasta su auto, ya podía ir a casa y disfrutar su martes de maratón junto al pelirrojo al cual por cierto no había contestado sus últimos mensajes. 

𝓛𝓲𝓽𝓽𝓵𝓮 𝓶𝓲𝓼𝓽𝓪𝓴𝓮Donde viven las historias. Descúbrelo ahora