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Solo Un Juguete?

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"El amor se parece mucho al vidrio. Con un poco de calidez puede cambiar a la forma que desees sin importar cuantas veces apliques calor. El amor siempre te consolara, lastimara y mutilara. Mientras más caliente la llama, más te deforma hasta no ser más que un dejo de quién eras"

En el pasado no entendía que quería decir este fragmento, sin embargo, ahora es obvio y describe mi situación. Soy el cristal de Saeran y él me moldea en la forma que más le guste dándome la calidez y sensibilidad necesaria para no perder la esperanza y luego modelar mi forma de pensar.
Hoy, Saeran me había pedido que lo esperase en el hall de entrada, al parecer íbamos a salir a caminar a los alrededores bajo la luna y estrellas.
Luego de esperar un momento, una sombra que identifique como Saeran se acercó a mí sonriendo. Si no lo conociera diría que estaba feliz por salir conmigo, a pesar de saber que era una ilusión no pude evitar alegrarme y sonreír.

-Vamos muñeca- abrió la puerta y salimos en dirección al bosque.
Él caminaba a mi derecha un poco más adelante mostrando el camino. No seguíamos un sendero muy transitado, mejor dicho, que era algo así como un camino enrevesado que se formaba donde los árboles y arbustos dejaban un pequeño espacio.

-¿A dónde vamos?- murmure detrás de él.

-A dónde vamos ¿qué? - se detuvo y me miró.

-Amo Saeran- satisfecho continuó caminando.

-Estamos yendo a un lugar especial- evadió completamente la pregunta.
La luna era especialmente brillante pero no lo suficiente como para ver claramente. Me acerqué a Saeran y le abracé el brazo para no perderme. Esta acción lo sorprendió.

-Eh? Tenes miedo de perderte? - asentí y vi cómo esbozó una sonrisa- ¿por qué no usamos esto? - buscó algo en su bolsillo, sonaba metálico. Lo sacó y puso el objeto frente mío.

-... ¿Esposas? - él se puso su lado en la muñeca izquierda y me miró.

-Dame tu mano derecha.

-No creo que sea buena idea amo...

-Ahhh te querés perder en el bosque de noche, está bien. Si eso es lo que mi juguetito quiere no voy a impedirlo- comenzó a caminar de nuevo dejándome sola.
Corrí en su dirección, no sabía cómo volver y tampoco quería perderme- Esta bien, voy a usarlas.

- Dame tu muñeca derecha- lo hice y ajustó las esposas- ¿te sentís más segura así?

- Si...

Continuamos caminando hasta llegar a un claro donde se podía ver el cielo claramente. Nos sentamos en el suelo cerca de unos árboles mirando las estrellas.
El ambiente era reconfortante, solo se podían escuchar las hojas chocando las unas con las otras por la brisa y nuestras respiraciones. Cerré los ojos un segundo disfrutando del momento.

- ¿Te gusta esto? - susurró cerca de mí oído poniéndome la piel de gallina.

-Si amo, es muy tranquilo y agradable- la sonrisa que se había formado en mis labios desapareció al sentir sus labios apoyarse en los míos iniciando un lento pero apasionado beso. Con la mano que no estaba esposada me tomo de las mejillas evitando que me alejara y obligándome a imitar sus acciones. A los pocos segundos me rendí y respondí el beso con la misma lentitud haciendo que quite la mano de mis mejillas. Me sentía querida en la calma y calidez de nuestros labios. Tal vez en verdad me quiere y no soy solo un objeto que le pertenece... Tal vez.
El beso hubiera durado más de no ser por la falta de aire. Cuando nos separamos él me miró a los ojos y acarició mi mejilla con la mano izquierda... sin la esposa.
-Nunca bajes la guardia muñequita- se levantó, lo quise seguir, pero algo me detenía. Estaba esposada a algo.

-¡¿Me esposaste a una rama?! ¡Sacame de acá! - demande arrodillada en el suelo.

-Esa no es manera de hablarle a alguien que tiene el poder de decidir tu destino- se puso a mi altura- te vas a quedar acá el tiempo que yo quiera- se paró nuevamente y comenzó a caminar hacia el sendero de donde habíamos venido.

Mystic Messenger One shotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora