Después de que la reunión en Nueva York terminara y de que aquella charla con México lo hiciera pensar un poco en sus propios sentimientos, Perú pasó el resto del camino mirando por la ventana del automóvil que la ONU había enviado para llevarlo al aeropuerto.
La lluvia golpeaba suavemente el cristal mientras él intentaba aclarar su mente.
Suspiró.
Quizás México tenía razón.
Quizás llevaba demasiado tiempo negando algo que ya era evidente.
El automóvil se detuvo frente a un semáforo en rojo.
Perú apoyó la cabeza contra la ventanilla y fue entonces cuando algo llamó su atención.
Una tienda.
Más específicamente, el escaparate de aquella tienda.
Sus ojos se iluminaron de inmediato.
Detrás del cristal había un par de hermosas ushankas claramente diseñadas para usarse en pareja. Eran casi idénticas, salvo por algunos pequeños detalles que las hacían complementarse entre sí.
Una agradable calidez invadió su pecho.
Y, antes de que pudiera evitarlo, un ligero sonrojo apareció en sus mejillas.
No pudo evitar imaginarse a sí mismo y a Rusia usándolas.
—Son hermosas... —murmuró, observándolas con atención.
Su mirada descendió hasta la etiqueta del precio.
—Carajo... están muy caras. Y solo tengo para el boleto... —se quejó en voz baja.
Permaneció pensativo durante unos segundos.
Entonces una idea cruzó por su mente.
—Aunque... pensándolo mejor... ¡podría hacerlas yo mismo! ¡Sí, eso haré!
Sonrió satisfecho.
Rápidamente sacó su teléfono para tomarles una fotografía y usarla como referencia más adelante.
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de hacerlo, el semáforo cambió.
El automóvil arrancó.
—¡Ah, no!
Perú observó cómo la tienda se alejaba poco a poco, sintiéndose ligeramente decepcionado.
Aunque no por eso menos entusiasmado.
Cuando finalmente llegaron al aeropuerto, bajó del vehículo con rapidez.
El frío de la madrugada golpeó su rostro.
Se acomodó mejor el abrigo y comenzó a caminar por el aeropuerto mientras esperaba el llamado de su vuelo.
Aquel sector del aeropuerto estaba reservado exclusivamente para los países, por lo que no había ningún humano alrededor.
El silencio reinaba en el lugar.
Perú no le dio demasiada importancia.
La mayoría de los países solían quedarse unos días más después de las reuniones para visitar la ciudad o convivir entre ellos.
A diferencia de él.
Por eso no le sorprendió encontrarse completamente solo.
O al menos eso creyó.
Hasta que lo vio.
A unos metros de distancia.
Estados Unidos.
ESTÁS LEYENDO
𝒜𝓂𝒶𝓇𝓇𝑒 𝑭𝒂𝒍𝒍𝒊𝒅𝒐
Fanfiction¿Hasta donde llegarías por amor? Perú estaba dispuesto a arriesgarlo todo. ¿Un amarre? No creía mucho en eso pero no podía apartar su mirada de aquel Ruso que ni por error lo miraba. Pero todo plan tiene fallas y ahora quien no podía apartar la mir...
