Elizabeth, una chica amante al fútbol americano, jugadora del equipo femenino y quarterback, no es un hija de papi, es carismática, le gusta ayudar a los demás, muy extrovertida pero, detrás de esa chica un pasado un tanto oscuro. Todo en su vida, d...
Lisa se veía buena persona, era linda y casi de mi estatura, físicamente era muy parecida a mí madre.
- Hola Lisa, mi nombre es Elizabeth, mucho gusto - Dije mirándola con una sonrisa y extendiéndole la mano. Ella acepto mi gesto. Su tacto es suave y cálido.
- Es un gusto Elizabeth, tu padre me ha hablado mucho de ti, espero podamos llevarnos muy bien ¿puedo darte un abrazo? - Dijo mientras que me miraba con una sonrisa amable.
- Claro que sí - Respondí mirándola, seguido de mi respuesta recibí su abrazo. Su abrazo era muy cálido y reconfortante, era como los que mi madre me daba. No me quería separar, pero debía hacerlo, por ende, me separe de ella dándole una sonrisa amable.
- Hola Lisa, yo soy Jake y El es Luke. Es un gusto por fin conocerte - Dijo Jake presentándose a sí mismo y a Luke.
- Es un gusto chicos, espero nos llevemos bien - A diferencia de mí, ella les dió un apretón de mano con una sonrisa amable - Bueno ¿Qué les parece si vamos a nuestra nueva casa, les muestro sus habitaciones y les presento a mi hijo? - Dijo mirándonos.
- Sí, ya quiero conocer mi nueva casa y a mi hermanastro - Dije con una sonrisa.
- Nosotros igual - Dijo Jake respondiendo por Luke.
- Bueno, entonces vamos, el auto está por aquí - Dijo mientras que empezaba a caminar hacía el auto.
Cuando llegamos al auto, me quede sorprendida. Era un mercedes benz sl, casi que perfecto para andar en Los Ángeles.
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- Cuando quieran lo podrán utilizar, pero con su debida responsabilidad - Dijo mi padre.
- Sí - Dijo Lisa - De igual forma, en la casa hay 3 autos más que también podrán utilizar.
¿Tenemos 4 autos? Dios mío, yo sabía que teníamos dinero pero ¿tanto?
Después de terminar esa conversación nos dirigimos a la nuestra nueva casa. Nos tardamos al rededor de 40 minutos en llegar. La verdad quedaba muy retirada pero la vista desde aquí era increíble. Cuando llegamos mis hermanos y yo nos quedamos sorprendidos, la mansión era enorme, más de lo que pensaba.
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