Elizabeth
Cuando abrí mi ojos tenía un fuerte dolor de cabeza.
- ¿Qué pasó?- Pregunté un poco aturdida por culpa de la luz.
- Pequeña... Despertaste - Dijo Malcom acercándose - Te desmayaste, la profesora cayó en cuenta de que te tardabas mucho en regresar al aula y me mandó a buscarte,
- Malcom... Tengo dolor de cabeza- Dije mirándolo.
- Voy a llamar a la enfermera para que te de algo para el dolor de cabeza - Dijó y salió de la enfermería mientras que yo me quedé en la camilla sentada, pensando en todo lo que había pasado ese día. El desayuno, mi padre, el matrimonio, un nuevo comienzo. Todo esto me estresa.
- Oye, Eli... Te están diciendo que debes de tomar- Dijo Malcom agitando su mano frente a mis ojos.
- Si... si- Dije saliendo de mis pensamientos.
- Bueno entonces, te daré unos antibióticos para el dolor de cabeza y debes de comer bien. Elizabeth ¿Qué comiste al desayuno?- Dijo mientras anotaba algo en la tabla que tenía en su mano.
- Comí unos hot cakes, aunque no pude terminarlos y no he tomado nada en toda la mañana - Dije mirando hacía el piso de la enfermería.
- Okey... Debes de ser mas cuidadosa con lo que comes Elizabeth, por ahora estás en reposo, así que te pido que vayas a tu casa a descansar y que comas algo para que no te vuelva a pasar lo mismo - Dijo mirando la tabla que tenia en su mano.
- Entones iré por mis cosas para irme a casa- Dije parándome de la camilla- Gracias Malcom por traerme, nos vemos - Le di un beso en la mejilla y salí del lugar.
- Bueno Eli, avísame cuando llegues a casa- Dijo yéndose para el salón.
- Minutos después -
Mientras iba en mi carro pensaba en sí ir o no a casa, cansada de mi debate, decidí no ir, quería ahorrarme sus comentarios, así que decidí ir a un centro comercial que estaba un poco alejado de Seattle, el cual se llama "Fashion Boutique". Estuve un buen rato en el centro comercial hasta que se hizo de noche, fui a un "Starbucks" me compré un batido y unas galletas; cuando iba a pagar la cuenta ví que eran la 1:00 am en el celular, además me di cuenta que tenía unas cuantas de mis hermanos y mi padre.
- Señorita, gracias por su compra - Dice la cajera, dándome lo que me sobró de la compra.
- Gracias a usted, hasta luego - Dije yéndome del lugar
Iba directo al carro hasta que vi una llamada de mi padre, no le quise contestar, no tenía ánimos de hablar con el. Seguía molesta.
- Y ahora... ¿Dónde pasaré la noche? - Dije abriendo la puerta del carro, no quería volver a casa, aun me afectaba esta situación, me dolía saber que alguien iba a reemplazar el lugar de mi madre.
No tenía algún destino en específico así que recordé el cementerio. Quiero ir donde mi madre y desahogarme con ella. Exactamente eran unos 10 minutos hacía el cementerio, no me tardaría, además no tengo ánimos de llegar a casa.
Cuando llegué al cementerio, bajé del auto y lo cerré con seguro. Seguí el camino hasta la puerta, la cual no estaba cerrada. Normalmente cuando vengo acá, siguen personas visitando a sus familiares, por eso no lo cierran temprano.
Ahí estaba ella, esa tumba blanca, con su nombre tallado en ella, con aquella última foto que le tomé.
- Hola mamá... ¿Cómo estás? Yo espero que bien... Yo he estado un poco mal, ¿sabes? - dije con la mirada caída, como si la luz de mis ojos se hubiera apagado - Mi padre se consiguió una nueva novia y, bueno... le pidió matrimonio. No estoy muy feliz por eso, no quiero que nadie te reemplace... - dije mientras mis dedos acariciaban el borde desgastado de su foto, como quien intenta atrapar un recuerdo que se escapa como agua entre las manos - Mamá... te extraño, te quiero conmigo. Si estuvieras aquí, seguiríamos siendo una familia unida. No debiste ser tú, mamá. Tuve que ser yo... Esto es mi culpa... - murmuré, sintiendo cómo el peso de la culpa me hundía, como un ancla atada a mi pecho. En ese instante sentí las lágrimas fluyendo por mis rostro.
- No sé qué hacer sin... - me quedé muda al escuchar un ruido detrás de mí.
Al instante, me puse de pie, con el corazón latiendo tan rápido como un tambor de guerra.
- ¿Quién está ahí? ¡Mira, si esto es una broma, es de mal gusto! Esto no se hace... - dije mientras giraba en todas direcciones, con la sensación de que las sombras jugaban conmigo, susurrando secretos que no podía entender.
- Hola linda... ¿Qué hace aquí un chica tan linda sola a esta horas?- Dijo un señor alto, vestido de remera blanca y pantalones negros- No deberías de estar sola, ven conmigo- Dijo cogiéndome de la muñeca y apretándola muy fuerte, apestaba a cerveza.
- No, suéltame, no iré contigo- Dije, moviendo mi brazo.
- Quédate quieta o te irá peor- Dijo dándome una bofetada.
- Por favor suéltame, no me hagas nada - Dije tartamudeando.
- ¡Que te quede quieta estúpida! - Dijo alzando su mano para darme un puñetazo pero... no llegó.
- Dijo que la dejes, ¿no entiendes o qué? - Al momento que dijo eso, el tipo me soltó y yo corrí para poder ocultarme tras aquel chico, sentí como su mano me cogió por la cintura protegiéndome - Ahora vete, métete con alguien de tu edad, pervertido indecente - Y el hombre salió corriendo.
- Oye ¿estás bien? - dijo el chico, mirándome preocupado.
- Si - Dije con lágrimas en los ojos - Sólo me lastimó la muñeca.
-Déjame ver... - dijo detallando mi muñeca - Está muy morada - Dicho esto, el camino y yo lo seguí.
- Oye... Gracias... - Dije esperando a que dijera su nombre.
- Matthew y de nada... - Dijo mirándome.
- Elizabeth pero, dime Eli - Lo mire, con una pequeña sonrisa.
- Elizabeth, bonito nombre... -Dijo mirándome.
- El tuyo también, Matthew - Dije mirándolo a los ojos.
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Un Touchdowm Justo En El Corazón.
RomantizmElizabeth, una chica amante al fútbol americano, jugadora del equipo femenino y quarterback, no es un hija de papi, es carismática, le gusta ayudar a los demás, muy extrovertida pero, detrás de esa chica un pasado un tanto oscuro. Todo en su vida, d...