Capítulo 3

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Después de haber echo tiempo antes de entrar a clases y terminar nuestro rico café nos dirigimos al curso. Hoy nos tocaba historia de los medios y la comunicación con el señor Gonzales, un profesor petiso, gordito y simpaticon. El señor vivía nervioso y parecía súper estresado, no me sorprendería que en la casa lo tuvieran cagando al pobre hombre.

Sus clases eran extremadamente interesantes por lo que mi participación solía ser constante aunque no podía decir lo mismo de la rubia. Decía que odiaba la historia y tener que recordar fechas que no servían para nada porque la gente no anda hablando sobre el surgimiento de la radio o como fue evolucionando la escritura.

Los pasillos realmente estaban hasta arriba de gente, lo que era completo y totalmente tedioso tener que ir empujando a todos para poder dar dos pasos. Por suerte para nosotras nuestro salón no estaba tan lejos de donde nos encontrábamos, aunque con tantas personas yendo y viniendo era difícil caminar con libertad.

-sabes, espero que hoy se pase rápido el día- me comentaba Ela mientras miraba su celular.

-La verdad no podría estar mas de acuerdo con vos en este momento- le respondí con malestar.

- Ya, no seas tan gruñona que seguro como que sigas así hasta que aparecen colmillos y todo - me responde la muy chistosa mientras me hacia caras raras.

 - De que estas hablando Ela? - dios me aveces ponía de los nervios no estar segura de si ella sabia o no de que iban las cosas.

- De que pareces perro gruñendo apunto de morderme - dijo mientras evitaba estallar a carcajadas, aunque ella no sabia que tan cierto podía a llegar a ser eso.

Su comentario no me había echo gracia para nada pero estaba evitando molestarme por eso además de que la cantidad de gente no estaba ayudando con respecto a mis nervios extremadamente alterados. Dios, realmente deseaba que el día se terminara de una vez porque estaba siendo un asco. En eso escuche algo.

- Selena - escuche una voz aunque sabia que no era una que había escuchado antes, primero suave como su fuera del susurro del viento.

-Selena, .....selena - cada vez más fuerte - ya es hora selena...-  repetía una y otra vez.

-Ela, escuchaste eso?- le pregunte a la rubia.

-Que cosa? no escucho nada- vi como miraba para los lados e intentaba prestar atención a  algo inusual.

-No nada, olvídalo. creo que me estoy volviendo loca- dios Ela creo que realmente perdí la cabeza me dije a mi misma.

-Selena, ya es hora....- ahí estaba otra vez esa voz misteriosa. pero nada, nadie estaba lo suficientemente cerca ademas de Ela como para que escuchara la voz tan fuerte. si no fuera por eso estaría mas que segura de que eran imaginaciones mías, pero estaba segura de haber escuchado la voz de una mujer pronunciando mi nombre.

Opte por olvidarlo hasta que otra voz me hizo sobresaltar ya que estaba agudizando mi oído para prestarle suma importancia hasta el mas ligero ruido.

- Black!- se escucho por todo el pasillo nuestro apellido. 

pude ver a Henrry a lo lejos haciéndonos señas.

- he .. psss .. hee - sentí que alguien se dirigía a nosotras por lo bajo y aunque mire a los lados no vi a nadie, esto me estaba poniendo de la nuca.

Al darme la vuelta para ver si la voz provenía detrás de nosotras no me di cuenta que por la puerta del aula iba saliendo alguien mitras nosotras avanzábamos para entrar. De un momento a otro no solo me había pegado un golpe contra un muro de puros músculos sino que había terminado aterrizando sobre mi pobre trasero.

-Idiota !, la próxima espero que te fijes bien por donde caminas - escuche que me había dicho la persona con la que había chocado.

-mierda! - se me escapo por lo bajo. 

-haaa sos vos Sele, discúlpame no te vi - me dijo el imbécil frente a mi, diosss estos niñatos malcriados. No me va la hipocresía y mucho menos que los hombres ser hagan los lindos solo por aparentar, pero hoy no estaba para aguantar a nadie.

Sin necesidad de levantar la mirada fui capaz de escuchar las risas que llenaban el lugar y reconocer la voz de quien se dirigía a mi en esos momentos. Eso solo termino de ponerme de mal humor, odiaba la estupidez humana pero sobre todo que se rieran de la desgracia ajena. Que se rieran de mi en realidad me traía sin cuidado pero hoy era uno de esos días en lo que es mejor evitarme porque se me cruzaban los cables. Por lo que sin esperar nada de nadie agarre mis cosas e hice oídos sordos a todos para levantarme y salir de ahí echando humo por las orejas.

-Lenaaa!! a donde vas?- escuchaba la voz de Ela llamarme mientras me alejaba.

Me daba igual si me hubiera chocado con la capital del equipo de rugby, por mi podría ser el mismísimo rey de Francia o la reina de Inglaterra y mi comportamiento no había sido diferente. Sonaba horrible lo sé y yo no suelo ser maleducada aunque esté en el peor de mis días pero no entendía que estaba pasándome. Como pude mientras empujaba un par de cuerpos en el camino me dirijo al único lugar donde por el momento podría encerrarme en mi misma al menos por unos minutos.

Como pude llegue al baño y mire mi reflejo en el espero, estaba echa un asco además de tener los ojos llorosos como si en cualquier momento fuera a derramar lágrimas. 

-Mierda lena que te pasa?- me repetía una y otra vez.

-tranquila, tranquila esta todo bien- dios nada estaba bien, me comenzó a doler la cabeza. 

- No nada esta bien, carajo!- le grite al espejo mientras perdía los estribos de a poco.

-no puedo seguir acá, mierda, tengo miedo-  mire mi cara a través del espejo y mis ojos transmitían terror. 

- que es lo que me esta pasando?, dios  esta no soy yo! - podría ver como mis ojos cambiaban constantemente de color en el espejo. Usualmente son de color gris humo pero estaban volviéndose celestes pero eso solo solo duraba segundos.

 Mi auto control estaba por evaporarse por completo.

Hice una mueca luego de poner las cosas a un lado y lave la cara con agua fría, respire hondo varias veces para lograr calmarme un poco y luego de secarme agarre todo y salí. Podría haberme dirigido a clases otra vez pero la verdad que sí mi día iba a seguir siendo como hasta ahora entonces era mejor que ni lo intentara.

En segundo tome una decisión, no podrá seguir aplazándolo.

No soy ninguna cobarde pero no podría seguir más tiempo en el mismo lugar, hace unos días había logrado escaparme de los hombres que había mandado detrás de mi. Solo era cuestión de tiempo que esos mal nacidos me atraparán y si de algo estaba segura es que no me quedaría para averiguar qué sería de mí sí me encontraban.

Yo sabía que si quería irme tendría que hacerlo sin que Ela sospechara nada pero porque no quería lastimarla. Era como una hermana para mi y lo único que tenía, no iba a arriesgarme además de que todavía ella no sabia mi secreto.

-Ela no te preocupes por mi, estoy bien solo necesito estar sola- le mande el audio antes de guardar el celular en mi mochila mientras iba saliendo del edificio.

Camine casi corrí hasta llegar al departamento, una vez que entre mí dirigí a mi habitación. Tire mis cosas al lado de la puerta y agarre una pequeña mochila para metro lo primordial. No sabía dónde iba a ir todavía pero sabía qué era lejos al menos por un tiempo. 

- SE PUEDE SABRE QUE CARAJO ESTAS HACIENDO? - Se escucho a mis espaldas.

Estaba tan desesperada por hacer las cosas rápidas y no olvidar nada que no me di cuenta cuando fue que llego.


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Mis hermosos lectores espero que les guste, y disculpen si no puedo actualizar todos los días pero estoy rindiendo finales! 

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BESOS!!


Luz De LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora