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Recuerdo que, cuando era pequeño, solía ser muy despistado y me costaba mucho concentrarme.

Siempre que mamá iba a recogerme al preescolar, yo seguía la línea blanca marcada en el suelo y me aseguraba de caminar con cuidado para no salirme.

Era una buena actividad para concentrarme.

Dejé de hacerlo cuando empecé a ir a la escuela, y para cuando entré a la secundaria ni siquiera recordaba que lo hacía.

La preparatoria me ha estrado un poco y las vacaciones no ayudaron ya que no salí a ningún lado y veía a mi padre más seguido.

Desde que mamá murió, muchas cosas cambiaron, sobre todo nuestra relación porque se la pasa metido en el trabajo, supongo que busca estar siempre ocupado y a veces sale con mujeres.

No me gusta prestarle atención, al igual que hoy no presté atención a ninguna clase, es realmente aburrido.

Camino a la salida con pasos lentos sin prestarle atención a los demáss, sin embargo, algo llama mi atención.

Una línea blanca, perfectamente marcada sobre el pavimento. Probablemente volvieron a pintarla durante las vacaciones.

Sonrío ante la idea que viene a mi mente y sin pensarlo mucho comienzo a caminar en ella con sumo cuidado.

No sé porqué dejé de hacerlo, es divertido.

Solía imaginar diferentes situaciones, como que había tiburones que iban a comerme, que había lava, o picos de hielo, cualquier cosa que podría matarme si me desviaba.

Sí, es muy tonto pero me ayudaba a concentrarme para no salir de la línea.

Fijo la mirada solo en eso y sigo sin prestarle atención a los que pasan a mi lado.

No tengo idea de hasta dónde llega esta línea, supongo que al final de la calle, de todas maneras, lo voy a descubrir.

Sin embargo, alguien se pone delante de mí e impide que pueda continúar.

– ¡Ey! Haste a un lado, necesito pasar.

Un chico, más bajito que yo y de contextura delgada, se interpone en mi camino.

– Tú eres el que debe hacerse a un lado.

– No puedo, si me salgo de la línea entonces un montón de cocodrilos me comerán –dice alzando un poco la voz.

– Pero si yo me salgo voy a caer en lava –hablo también defendiendo mi posición.

– ¿Qué debemos hacer entonces?

Me pongo de lado, acomodando bien mis pies y asegurándome de no salir.

– Pon tu pie en medio de los míos.

– ¿Qué?

– Hazlo ahora –digo a modo de orden.

– Mandón –dice en voz baja pero lo hace.

– Ahora dame tu mano.

– No haré eso.

– ¿Quieres ser comido por los cocodrilos?

– No –responde dándose por vencido.

Tomo su mano de manera fuerte para que no valla a caerse y le doy impulso con la otra para que pueda cruzar.

Parece un poco sorprendido pero ha salido bien y ambos podemos continuar sin problemas.

Empiezo a caminar de nuevo, a pasos lentos y teniendo cuidado, hasta que escucho que habla.

– Soy Erick –habla un poco fuerte porque ya estamos unos tres metros de distancia y voltea para verme.

– Soy Joel –digo y él asiente con una pequeña sonrisa a modo de respuesta.

Lo veo extender un poco sus brazos para obtener balance y sonrío porque parece un niño.

Me doy la vuelta para continuar con mi camino y vuelvo a concentrarme en la línea blanca debajo de mis zapatos.



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Holaa ❤️

Bueno ahí les dejo una foto de más o menos cómo fue que los Joerick se cruzaron.

Iba a poner un vídeo pero me dí cuenta que solo se puede de YouTube y pues ahí no está, yo lo tengo en mi galería.

Espero que les haya gustado este primer capítulo.

A me encantó la idea de hacer una historia sobre esto y espero que también lo disfruten.

Nos leemos pronto :3

Love On The Line || Joerick || Terminada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora