que complicidad

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Tienen nuestras manos

cuando las dejas pasear por mi cuerpo,
cuando tu mirada cohibida permite que no apartes los ojos.
Que bonita estás cuando anhelas aquel momento que pasamos juntos
Eres la fruta prohibida de mi vida,
la manzana de Adam y Eva.
Que insistente es mi subconsciente con que corra hacia tus brazos,
y que inevitable es que lo haga.
Como me gustaría poder retirarme del campo de batalla,
pero me hallo herido de gravedad,
con los escombros por encima.
Y con mis últimas palabras comprimiendome el corazón, con el último suspiro apremiando por salir te veo alzar el último escombro que me dificultaba respirar.
Y yo me hallo absorto con la mirada fija en tu sonrisa aliviada
pero en cuanto ves que por mi boca brota ese último suspiro caes rendida a mis pies.
Que pena,

Que castigo,

Que angustia
saber que mi último desaliento fue tu amor.

ya no estás Donde viven las historias. Descúbrelo ahora