Jude aparece de forma repentina en la vida de Regulus Black, cambiando todo y haciendo que encuentre alguien a quien amar.
Cover by AvadaKed4vr419.♡
fic original, no se aceptan copias y/o adaptaciones
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
→→→∙:♕:∙←←←
Mientras Regulus recibía malas noticias, Giselle Augier seguía encerrada en algún lugar del mundo mágico. Tras dos meses los aurores ya estaban desistiendo, Lanthe necesitaba información... estaban buscando a ciegas, cualquier pequeño detalle podría servirles de ayuda.
— Ayer todos mis problemas parecían tan lejos... ahora es como si estuvieran aquí para quedarse.— murmuró la rubia recostada contra la pared— ¿Por qué tuvo que irse?, No lo sé no me lo dijo... dije algo que no debía, ahora anhelo el ayer.— siguió cantando. Solía cantarle esa canción a su hija Jude, le recordaba a Regulus y en esa situación le hacía sentirse cerca de ambos.
Se encontraba aterrada, no tanto por aquellos enmascarados que la torturaban de vez en cuando sino por Jude. ¿Cómo estaría su niña? ¿habría llegado hasta su padre? y aún peor, ¿cómo habría reaccionado él? Ella supo que debería haberle contactado con Regulus antes, pero nunca encontró buen momento... de todos modos ya era demasiado tarde. Solo podía desear que aquel testarudo pero cariñoso chico del que se enamoró una vez hiciese un pequeño hueco en su corazón para su hija.
— Ayer el amor era un juego tan fácil...— murmuró notando como una lágrima descendía por su mejilla.— Ahora necesito un lugar donde esconderme. Oh, creo en él ayer...— siguió cantando por lo bajo hasta que volvió a sollozar en silencio, interrumpiendo la canción.
Pensó unos segundos y recordó la siguiente parte "¿Por qué tuvo que irse?, no lo sé no me lo dijo". Esa había sido su pregunta durante semanas, estaba embarazada de un hombre que se había marchado una mañana dejando una única nota... nunca lo comprendió. Claro que sabía del pasado oscuro del pelinegro, pero ella era partidaria de afrontar las cosas juntos, no huir.
— Ahora anhelo el ayer...— sollozó nuevamente.
— ¡Cállate!— exclamó un enmascarado golpeando el barrote de esa especie de celda en la que le tenían encerrada. Giselle era consciente del efecto de su voz en los hombres, era mitad veela, sabía que podía encantarlos, pero tras días de intentos desistió.
— ¿Tienes alguna hija?— preguntó la rubia tratando de acercarse a los barrotes, las torturas le habían afectado mucho... a penas podía caminar.
— Un hijo, en realidad.— respondió de forma cortante el hombre.
— ¿Cómo crees que se sentiría si su madre desapareciera... si tú lo hicieses?— preguntó de nuevo mirando al techo, no podía dejar de pensar en su niña.
— Su madre murió. Ahora cállate.— habló de nuevo el hombre tratando de mantener la compostura.
— Oh vamos...— dijo la mujer sin ganas— Vamos a estar aquí por un largo tiempo y si salgo de esta celda será muerta, puedes contármelo.— rió levemente.— Yo tengo una niña, es tan hermosa...— murmuró reteniendo un sollozo.