Capitulo 2 "¿Quien eres?..."

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Mucha gente piensa que Jules me gusta o que me atrae. Pero no es así, su forma de ser me inspira mucha bondad e inocencia. Temo por ella, por su forma de ver el mundo y por la manera en la que piensa. Es muy... ingenua y piensa que si ella es buena con todos, todos serán buenos con ella.  Tal vez estaba exagerando y mi mente estaba demasiado podrida. Quizá por eso creía que el mundo le haría daño a alguien tan sensible, o tal vez tenía razón y Jules necesitaba un ángel de la guarda o algo así.

En especial por Erick. 

-¿Ya se fue? 
- Sí. Entremos se nos hace tarde.  

Entramos al colegio.   Erick había desaparecido entre tanta chica que lo rodeaba. Aprovechamos para pasar desapercibidas sin que nadie nos viera. Fue una tarea fácil, ya que todas y sorpresivamente todos apuntaban a ellos, excepto nosotras. 

Luego de cruzar el gran portón blanco que adornaba la entrada nos dimos paso al jardín. Bueno, más que todo era una gran plancha de cemento en el centro, rodeado por árboles y flores. En los sectores de césped se encontraban pequeñas bancas y mesas donde los estudiantes podían ir a estudiar o comer. A la izquierda, después del sector de bancas y mesas, se encontraba el campo de futbol el cual tenía escaleras de asientos a los lados y dos grandes porterías.  A la derecha, de igual forma, se encontraba la biblioteca. Era enorme, de color café y un techo blanco.  Afuera había césped y maceteros que la decoraban. El colegio era un lugar muy majestuoso, maravilloso, pero de nuevo y por tercera vez en el día... no va conmigo. Que yo asista a estudiar aquí es lo mismo que mezclar aceite con agua.   ¡Exacto! Odio el agua. 

Al entrar, todo seguía exactamente igual. Los casilleros, la gente pija, estereotipos, maestros en depresión, el olor a canela, bueno... de ver tantas veces la repetida imagen me dieron ganas de dar un suspiro. Y no de alivio, de cansancio.  Llevo años aquí.
Y seguiré aquí hasta que me gradúe, lo cual no tardará mucho, ya que estoy en primero de preparatoria.
Me quedaban tres años a los cuales no les doy mucha importancia como debería. Muchos dicen "disfrútalos, son tus últimos años", "extrañarás todo, todo cambiará". No. No creo que vaya a ser así.  Siempre he pensado que mis últimos años serán idénticos a los anteriores. Con la misma gente, mismas amistades, y mismas metas.

¿Qué?

¿Creyeron que por ser una adolescente contradictoria y con cero expresión facial el noventa por ciento de mi tiempo, no tengo metas?    Bueno, parece que les gusta juzgar mucho. Tengo varios planes, entre ello-

-Fíjate. 

El chico rubio 

Alto, buena estatura promedio.  Ojos negros como la noche.  Piel más blanca que la propia leche, casi transparente.  Cabello rubio, demasiado rubio. Si no fuera por sus pestañas y ojos diría que es albino, pero no, esa es su apariencia. Aunque, creo que se tiñe el cabello.    ¿Se teñirá el cabello o será así?

-¿Se te perdió algo? Me miras de forma extraña. 

Ni siquiera preste atención a su sarcasmo. Estaba tan perdida en mis pensamientos que así como tropecé con él, así mismo, estaba pensando en si se teñía su maldito cabello o no. Baje la vista. Un cuaderno. Café. Abrazado por sus brazos, o bueno solo uno de ellos. El derecho. No tenía ningún nombre o título. 

-Isabella. 

Sentí un codazo y reaccioné.

-Probablemente eres tú, el agua oxigenada de tu cabello te afectó la vista. 

Seguí caminando dándole un leve golpe con el hombro. No sé por qué me detuve tanto tiempo; su cabello me dio curiosidad.

En fin, Jules y yo estábamos como a unos veinte pasos del salón.  Y como decía, tengo excelentes planes para el futuro. Mi inseguridad y mi frialdad no me detendrán. En cuanto tenga mi título, por- 

AbismoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora