En cuanto vi el auto tome la muy facil decision de voltear y seguir caminando. Mi casa estaba a poca distancia, llegaria rapido si caminaba de prisa. Daniel se despidio con una sonrisa, igual que siempre. Pero esta se desvanecio al ver que me fui sin devolver ningun tipo de saludo.
Estaba nerviosa, ¿Porque Erick me seguia tanto? No creo que sea por fumar. Debe haber algo mas, algo que se que es importante que el sabe que se pero que enrealidad yo no se que se. ¿No entendieron? Pues no lo repetire. Erick es muy controlador y siempre quiere estar al pendiente de todo. Supongo que soy un cabo suelto que debe amarrar.
Visualice la puerta de mi casa, me senti aliviada. Me acerque y entre.
¿Dulce, dulce hogar? No.
No es un dulce hogar.
Bueno si lo es, pero no me gusta lo dulce.
-¡Hija! Que bueno que llegaste. ¿Que tal tu dia?
-Igual que siempre mamá.
Mi mamá era lo opuesto a mi. Era muy tierna, agradable, amable...sinceramente no se como alguien como yo pudo salir de alguien como ella, pero aparentemente la mezcla de especies es posible. Yo era mas como mi padre.
Falleció, hace mucho años por cierto. Yo era una niña y jamas comprendi el gran impacto que tendria en mi vida su muerte, pero en fin.
Me servi un vaso de agua.
El agua, no se porque me disgusta tanto. No me gusta el agua, es muy dificil para mi tener que tomarla es como si mi garganta doliera cada vez que la tomo. Aunque sin ella no podria vivir, asi que tome el primer sorbo.
El auto. Erick. Tengo miedo.
Subi a mi habitación.
Mi habitacion. Era muy espaciosa, y probablemente pensaran que es de color negro, pues no. Es rosada. Cuando era niña me gustaba mucho el rosado, y a medida fui creciendo fui descubriendo mis gustos y disgustos. Desde entonces no la he vuelto a pintar, no se porque. Supongo que refleja esa niñez que me hace falta. Parecia que Jules había vomitado aqui dentro.
Deje mi mochila en el suelo. La cama estaba ubicada en el centro, al lado de esta habia un armario de madera color blanco con pegatinas de los My Little Pony. Frente al armario, a unos diez pasos se encontraba mi baño privado y al lado de este un escritorio, y encima de este había una computadora negra. Al otro lado de la cama había una ventana muy grande que abarcaba toda la pared, daba una vista a la ciudad preciosa pero yo no sabia valorarlo ya que la mayoría del tiempo la cortina estaba corrida y la ventana cerrada.
En fin, a pesar de ser muy espaciosa siempre me sentí muy sofocada. Creo que es por el color rosa.
Regrese a la cocina, mi mamá estaba sentada en el desayunador que estaba justo en la entrada de esta. Enfrente estaba la refrigeradora y el buró que tenia el lavaplatos, microondas, y cosas demás.
Fui a la sala y me senté en uno de los sillones negros que adornan el lugar. Frente a mi había un televisor enorme y a los lados las bocinas de un estéreo.
No mentiré, el dinero sobraba.
Papá nos dejo una gran fortuna que nos mantendría vivas hasta que mis nietos mueran, así que no era necesario que ni yo ni mamá trabajáramos.
¿Cual era su empleo? No lo se.
Así es. Mi mamá se casó con un hombre de quien no sabía nada, ni siquiera su profesión.
Supongo que es cierto que el amor es ciego.
Estaba a punto de encender el televisor cuando a lo lejos escuché que un auto se estacionaba justo a fuera de nuestra casa. El auto que me perseguía. Lo olvide. Corrí y entre abrí la puerta para verlo.
ESTÁS LEYENDO
Abismo
Teen FictionA veces aceptar tu realidad es algo muy difícil. Saber que lo que te rodea no es tan real como pensabas, no es el sueño hecho realidad para muchos. A mí me costó mucho aceptarlo o tal vez nunca lo acepté y sigo creyendo en algo que solo está en mi m...
