¿Acaso le has dicho a Yoonsu que solo somos amigos?.
¿Entonces si follamos sólo somos amigos, Haeri?
- Heterosexual.
- Contenido adulto.
- Lenguaje vulgar.
- Historia corta
- Solamente para amantes del cliché
- Prohibida la copia y/o adaptació...
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Había aprendido a mantener mis sentimientos por Jungkook estáticos, había aprendido a simplemente disfrutar de su toque y no pensar en nada más, en pocas palabras, acepté que solo éramos amigos con derecho a roce.
A veces me gustaba jugar con su cabello, me gustaba lo largo que era y lo bien que cuidaba de él, y yo siempre que podía, lo peinaba.
Jungkook se estaba quedando dormido en mis piernas, y mentiría si dijera que no prefería verlo dormir con ese rostro tan angelical, pero lamentablemente, había prometido que me ayudaría a estudiar.
— Jungkookie —susurré antes de dejar un pequeño piquito sobre sus labios, sacándole una sonrisilla adormecida, aún con sus ojos cerrados murmuró algo que no pude entender —prometiste ayudarme a estudiar, ¿Recuerdas?
— No recuerdo —giró su cuerpo para darme la espalda.
— ¡Jeon Jungkook! Si no cumples tu promesa, prometo que nunca jamás te dejaré darme ni un besito, ni uno —entrecerré mis ojos totalmente indignada, intentaba simular enojo para que así, por fin dejara de holgazanear y se levantase de mis piernas, no es como que pesara dos libras después de todo, y mis piernas ya se estaban adormeciendo.
Reprochando, Jungkook se levantó y sonreí victoriosa, viendo cómo se levantaba de mis piernas y se estiraba un poco mientras su suéter se subía un poco dejando ver la parte baja de su marcado abdomen haciéndome sonrojar, tuve que mirar hasta otro lado desatendidamente.
—¿Qué pasa? Vamos, no es nada que no hayas visto antes —se burlaba descaradamente, guiñándome un ojo a través del espejo, entonces le lancé una almohadilla que atrapó ágilmente. Claro, era jugador de fútbol americano, por supuesto que iba a atraparla hasta con los ojos cerrados —Tranquila, solo bromeaba, aunque sabes que es cierto después de todo.
—¿Podemos dejar ese tema de lado y estudiar, mejor? —dije tomando mi libro de química y agitándolo frente a él.
—¿Por qué? —se volteó posicionándose cerca de mí y arrebatando el libro de mis manos. Esto me hizo tumbarme inconscientemente sobre el colchón en modo de defensa para alejarme de él, pero me di cuenta de que solo lo empeoré más cuando luego Jungkook se encontraba aprisionándome, a horcajadas sobre mí, con sus brazos apoyados en la cama a mis costados y su rostro a milímetros del mío. Me ponía demasiado nerviosa cuando estaba así de cerca, era muy intimidante —¿Ahora te avergüenzas, Haeri-ah? ¿Uh?
Acercó sus labios a los míos y los juntó en un beso, suave, delicado y dulce, de esos que solía darme siempre, tan lentos como si quisiera grabar cada movimiento en su cajón de recuerdos. Esta era mi mezcla favorita, sus labios con los míos.
En la habitación solo se escuchaba el sonido de la fricción de nuestros labios húmedos, y nuestras respiraciones entrecortadas, su pelo chocaba contra mi frente y aquello me parecía fascinante. Y sus largos dedos se encontraban recorriendo mi cintura debajo de mi camiseta, me encantaba cuando tenía a Jungkook de esta manera, todo para mí, disfrutando de él; y él de mí.