>×~ 2 ~×<

114 15 0
                                    

El azabache tenía los ojos abiertos a más no poder, mientras escuchaba en silencio lo que el rubio relataba de lo que vivió antes de ser internado en aquel lugar horrible

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El azabache tenía los ojos abiertos a más no poder, mientras escuchaba en silencio lo que el rubio relataba de lo que vivió antes de ser internado en aquel lugar horrible.

——Vaya... ——soltó cuando el rubio terminó su historia, llamando su atención, levantó la mirada para verlo—— si que tu vida ha sido muy mala ——con seriedad en su rostro—— ¿Cómo es que tus padres creyeron más en lo que les dijo alguien más que en ti? ——preguntó.

——Eso es algo que yo también quisiera entender ——regresó su vista a sus pies, cubriéndose aún más con las cobijas que rodeaban su cuerpo tembloroso—— creyeron más en esa zorra que en mi, quiero saber por qué, nunca les he dado motivos para que desconfíen de mí ——dijo dejando salir un par de lágrimas que secó rápidamente.

——Ya, no llores ——llamó su atención nuevamente, el azabache le brindó una ligera sonrisa—— no es tan malo estar aquí ——el rubio lo miró extraño haciendo una mueca de desagrado—— bueno, la verdad es que no, pero al menos te animó un poco, no? ——rió ligeramente.

El silencio reinó nuevamente en el lugar, el rubio miraba hacia el suelo, conteniendo las lágrimas, las cuales bajaban sin su consentimiento, susurrando cosas para sí mismo, mientras que el azabache lo miraba en silencio, desviando su vista hacia el techo, con las mejillas ligeramente rojas, debido a la estupidez que había cometido.

——&... ——el rubio llamó la atención del ojiverde—— tú porqué estás aquí? ——preguntó con las mejillas levemente rojas sin mirarlo a la cara.

——¿Yo? Ah, esa es una historia aburrida ——dijo cómo si nada, el rubio regresó a verlo, con la ceja alzada—— vamos, no es algo que quieras escuchar ——sonrió, mirando a los ojos al rubio, el cuál a verlo, su rostro se pintó de rojo & giro su vista.

Pensaba preguntarle nuevamente, pero al ver sus ojos, decidió no hacerlo, pues aquellos ojos verdes cómo esmeraldas, además de reflejar inocencia, mostraban una profunda tristeza, nuevamente cayendo en un silencio sepulcral.

Oye, mamá, estoy chico es demasiado raro...

Después de unos minutos, la puerta de la habitación se abrió, mostrando a aquella mujer rubia con una coleta de lado, que leía unos papeles, detrás de ella se encontraban los dos hombres de antes, por unos segundos, el silencio reinó, hasta que la mujer levantó la vista de los papeles.

——Mikaela Geales ——soltó mirando al rubio, quién sintió una horrible sensación recorrer su espalda, la mujer lo miraba con seriedad, esperando a que se moviera de donde estaba, al ver que no sucedía nada, decidió llamarlo—— ven aquí ——soltó en tono molesto.

El rubio se levantó de la cama, temblaba ligeramente, no podía distinguirse si era por el frío o por el miedo que sentía por aquella mujer, lentamente se acercó a la mujer, hasta quedar frente a ella.

Las formas del amor | Owari no Seraph Donde viven las historias. Descúbrelo ahora