El chico no parecía comprender para nada su entorno, lo único que podía pensar era en el asqueroso olor de su alrededor y el frío que sus brazos descubiertos sentían. Miro con atención a la bestia que comía sin siquiera prestarle atención al chico que parecía tan ingenuo como un recién nacido. Cuidadosamente el chico se movió dejando al descubierto sus palidos brazos y esos blancos piel descalzos.
Un conjunto simple y holgado cubría su figura, una pequeña camiseta holgada de tela aspera, parecida a una camisa sin botones, el usaba un pantalón blanco, apegado a su cuerpo, esas eran las únicas prendas que cubrían su cuerpo del frío ambiente. El delgado prisionero afirmo su frente con fuerza mientras trataba de recordar que había pasado, el dolor angustioso en su mente alejo de inmediato ese pensamiento, teniendo a la alarma que no parecía cansarse de sonar aumentaba el sufrimiento.
Movió su cuerpo alejandose de las sabanas y apoyondase en la pared acolchada con cansancio, su cuerpo dolía, sintiendose cansado en exceso. Por instinto él había sacado el puñal de las sabanas por instinto, sosteniendolo familiarmente con su mano, se desplomó en la pared mientras disfrutaba la comodidad de la habitación, sintiendo como su fátiga empezaba a cobrar la cuenta.
No tendría mucho tiempo para descansar, ya que el ser, que hace unos momentos devoraba avidamente el cuerpo del científico, mordiendo sus miembros y quebrando sus huesos mientras trataba de no dislocarse la mandíbula. Había terminado de comer, decidido a no seguir lamiendo la sangre en el piso, se levanto, buscando una nueva víctima, con su quíjada partida en dos, dando una bestial imagén en la que su boca aumentaba el triple de su tamaño.
El monstruo empezó a olfatear, sintiendo el cálido aroma en donde anteriormente estaba el cálido cuerpo del reo, entre esas sábanas rotas manchadas de sangre. Como un animal rabioso se lanzó contra la masa de tela empujandola hasta llegar al piso, provocando que el chico mirara curioso lo que sucedía frente a sus ojos, este se alejo, tratando de levantarse del piso mientras hacía ruidos notorios.
La criatura empezó a toser mientras trataba de comer la tela, lamiendo la sangre, furioso por no hallar a su presa golpeó con dolor el sostén metálico. El chico hizo un pequeño ruido de asombro al ver esa fuerza sobrehumana actúar, el ser pútrido volteó su cabeza para poder mirar al joven y por un instante, pareció enseñarle una asquerosa sonrisa, antes de lanzarse con fuerza, dirigiendo su boca hasta su garganta.
La mente del chico quedo en boanco, no penso en nada mientras veía a la criatura tratar de embestirlo, en su cerebro una palabra pareció adaptarse a la de ese monstruo, zombie. Pese a no recordar dónde, cuándo y cómo lo aprendió, su cuerpo se movió de forma natural, sin pensarlo para nada, cómo si sus músculos estuviesen acostumbrados a esa clase de movimientos. Su mirada se oscureció por un momento mientras tomaba el brazo del zombie, desviando el cuerpo de la criatura hacia un lado y de paso, arrancar el brazo gracias al estado de descomposición del cuerpo de ese monstruo.
En un reflejo desvió el cuerpo del zombie contra el suelo, arrojó la extremidad superior contra un muro, lanzandolo como basura inútil. Clavó el cuchillo sin pensarlo en la cabeza del monstruo, aun así, el zombie se movía, pataleando por poder darse vuelta y morderlo. El chico salto mientras levantaba el pie, pateando el cuchillo y destrozando el craneo, sonriendo como un niño al ver los sesos podridos y negros desparramarse por el suelo.
Se levanto del suelo en el que se había arrodillado para poder respirar, en un suspiro su cuerpo se elevo, el brillo de sus ojos volvió a la normalidad en el momento en el que se mostro la espalda erguida del chico. En sus pensamientos, no había nada más que dudas, cómo si no recordara absolutamente nada, no sabiendo que era lo que pasaba, lo que le sucedía. Este estaba ligeramente asustado, pero, pese a su temor, su rostro no demostro sus emociones, miro con cuidado los dos cuerpos, mirando con algo de asco la ropa de la criatura que acababa de eliminar con sus propias manos.
No quiso recoger el puñal, por asco, seguramente ese ser ya había arruinado esa pequeña arma blanca, de todas formas, era inútil para él en este momento. Miro el cuerpo o el resto del cuerpo del científico con pesar y dió una pequeña mirada de lástima genuina, toda esa ropa era inútil, no iba a usarla si estaba manchada a tal grado.
En una pequeña revisión de la sala, pudo encontrar un archivo, la mayoría de la hoja estaba manchada por sangre, volviendola ilegible, pero, daba el suficiente espacio para ver la foto y una pequeña parte de la información. En la foto aparecía un chico con rasgos delicados, unos fieros ojos púrpuras aparecían en medio de la foto, un número apareció debajo, acompañado de la siguiente información.
Sujeto de prueba N°: 0000
Nombre: Lion Dheas
Edad: 24
Dirección: XxxxxxX 6320
Peligrosidad: Alta pel....
Fuera de información inútil, esto fue lo más importante que pudo identificar, era extraño, sentía que dicha información era importante, en especial la clara foto, que por alguna extraña razón, le parecía verdaderamente familiar. Después de pensarlo unos instantes, nego la cabeza y camino hasta la salida, lanzando lejos el pedazo de papeles manchados, por un instante, el charco de sangre ligeramente negra reflejo en sus ojos el rostro similar.
[◇¿Qué esta pasando?¿Quién soy?◇] Tartamudeo preguntando en voz baja, mientras se miraba acercandose mucho al charco tambaleando hasta casi caer, sus manos se apoyaron en el piso, abrió sus ojos con sorpresa antes de volver al mismo lugar donde había dejado el archivo sucio y empapado. Por ello, la ropa del ahora conocido como Lion, quedo manchada de sangre negra y oscura, pero, esta suciedad no era comparada a la insaciable necesidad de buscar su propia identidad.
[◇Así que ¿soy él o él siempre fui yo? Bueno, eso significa que me llamo ¿Lion? Que mierda de problema◇] Dijo mientras se recostaba en el piso con una mirada afligida, solo sentía que su propio ser frágil, parecía un cristal resquebrajado, con diferentes piezas que no podía recoger, que no podía juntar. Que cada vez que trataba de tomar uno de esos pedazos, se le resbalaban de las manos y lo cortaban, produciendo un dolor incesante de golpeteo en su mente.
Pese a que en su propio pensamiento sabía que no debía decir palabrotas, su propio cerebro lo contradecía, diciendo que no podía reflejar dicha molestia sin decirlas. Cómo si no pudiera describir el problema en su cabeza de otra forma, solo pudo suspirar con cuidado en la habitación oscura mientras trataba de evitar no gritar furiosamente por el estrés acumulandose, siendo sugestionado por la dolorosa sirena que le recordaba el dolor que trataba de sacar de su mente.
Se levanto decidido mientras pensaba en investigar el lugar, no podía escapar de este lugar sin saber quién era, qué pasaba. Mucho menos siendo que este era el único lugar, en el que él aseguraba a si mismo, que tenía información sobre él. Bueno, sobre su propia identidad, su forma de ser, quién era. Era imposible para él tratar de avanzar sin saber, todo era nuevo, todo le asustaba enormemente, lo único que parecía tratar de defender, era su propia inseguridad, porque, ni siquiera era capaz de pensar en queera lo que haría si encontraba lo que fue, eso era lo que más lo aterraba.
Camino hasta la puerta, mientras se asomaba cuidadosamente apoyandose en el marco hecho de hormigón, sus cejas se movieron al ver las estrictas y extremadamente gruesas paredes de hormigón y acero reforzado. Sin embargo, solo pudo negar con cansancio mientras decidía ignorar las normas de seguridad en las que el estaba recluso, solo se dedico a mirar los alrededores con sus ojos púrpuras observando los pasillos oscuros llenos de cádaveres, solo pudo ver con su mirada oscurecida a esas criaturas consumir los cuerpos en el suelo.
Solo presencio la escena con ojos fríos, mirando el espacio mientras se pregunta a sí mismo, porque no era capaz de vomitar lleno de asco ante lo que estaba sobre su mirada, lo que ni siquiera le provocaba alguna emoción, como si solo los temas relacionadas a su identidad fueran los únicos que podían tocar un punto débil.
[◇Que basura de personalidad...◇]
Autor: Hola, lectores, espero que les haya gustado, ahora en adelante sera una narración en primera persona del protagonista, imaginen como si hasta ahora, este haya sido un prefacio, una introducción a la verdadera historia.
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Caos Sin Identidad
Random¿Saben? Hice una hermosa descripción que me tomo al menos diez minutos, sintiendo que valía la pena y teniendo como un final, el giro inesperado de la trama, solo puedo decir que accidentalmente toque el botón de retroceso y lo borré. Sí esta histor...
