No te aguanto

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Los monstruos no duermen debajo de tu cama, sino dentro de tu cabeza


– ¡Shishishishishi! ¡Eso ha sido muy divertido! –dijo Luffy, arrastrando con él los cadáveres de Usopp y Nami.

El capitán se estaba divirtiendo, pero la bruja y el faraón lo estaban pasando realmente mal.

–Disculpa... porque... no... no me he enterado... Exactamente, ¿cuál ha sido la parte divertida? –preguntó Usopp, empezando a recuperar el habla.

–No lo sé, ¡todo! –respondió el otro, soñador.

– ¿Que tiene de divertido que intenten hervirme viva? –preguntó Nami, intentando darse aire. Seguía teniendo mucho calor, y eso que estaban a finales de octubre.

Y eso que tenía toda la ropa mojada.

–Oh vamos, era parte del espectáculo, ¡no iba a hacerlo!

– ¿QUE NO IBA A HACERLO? –gritó Nami, indignada, recordando cómo habían ido los hechos – ¡Me ha atado, me ha puesto dentro del caldero y ha encendido el fuego!

Al principio, Nami había creído que era de broma. Ya de por sí le sorprendía que una de las actrices les pusiera las manos encima, para eso normalmente pedían que firmaras un consentimiento.

Pero supo que esa mujer iba totalmente enserio cuando la vió con las cerillas, encendiendo papel de diario y un carboncito, para que prendiera la leña debajo del caldero. Y empezó a tener calor.

– ¡Eso ha sido bestial! –dijo Luffy, recordando el momento con asombro.

–No ha sido bestial, ¡ha sido por tu culpa! –le dijo Nami más enfadada todavía.

– ¿Mía? –preguntó el chiquillo, sin entender por qué lo decía. Él no le había hecho nada, solo la tomó del brazo junto con Usopp cuando se cansó de la casa de la bruja.

–Claro, por decirte que no querías ir con ella porque estás conmigo. –le dijo Nami.

La chica ya había visto que a la bruja loca le había sorprendido que Luffy fuera el único en no tenerle miedo, y pasó de intentar asustarle a intentar seducirle. Muy descaradamente.

Y como Luffy la ignoraba a más no poder, la otra imaginó que era por culpa de la pelirroja.

–Pero es que ahora estoy contigo. Y con Usopp. –dijo Luffy, avanzando.

– ¡PUES LA LOCA DE LAS SERPIENTES HA ENTENDIDO OTRA COSA, IMBECIL! –volvió a gritar Nami. Luffy conseguía estresarla demasiado –Menos mal que Usopp me ha salvado...

Luffy la miró sorprendida antes de hablar.

–No te ha salvado. La bruja Hancock lo ha sacado de la jaula y lo ha metido dentro del caldero, y tú lo has usado para trepar y salir de ahí. –dijo recordando la situación.

–Mientras tú te retorcías de la risa en el suelo. –le recordó Usopp, con rencor hacia los dos: uno por usarlo y el otro por pasar de él.

– ¡Ha sido muy divertido! –volvió a decir Luffy, deteniéndose para echarse a reír otra vez.

Para Luffy, estaba siendo una noche alucinante. Se lo estaba pasando muy bien en ese pasaje, había actores muy buenos que le hacían mucha gracia.

Primero, la gente ensangrentada que se habían encontrado, mientras iban hacia la cueva del hombre lobo. Le había fascinado ese que estaba tirado en medio del camino, con los intestinos por fuera. Se había puesto a jugar con ellos, eran muy viscosos y blanditos.

A Halloween TaleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora