Después de un tiempo desde la partida de Emma y los niños ganado al mundo humano, Mujika gobernando el reinó de los demonios comienza a sentirse preocupada e insegura con respecto a la promesa de Emma con el Dios Demonio, ella acude a el para entera...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Esa voz también la reconocía por lo menos daba gracias a que no era Ray si no que en cambio era....
- No-Norman?! - exclama la rubia dandose la vuelta topándose con aquel chico albino quien le estaba lanzando una mirada de "te atrape, a hora estas en problemas" eso era lo que sonaba en la preocupada cabeza de la rubia quien tragaba pesado tratando de no verse como una cría asustada forzando una sonrisa - hehe que haces aquí? -
- Te estábamos buscando - suelta el albino cruzado de brazos de forma autoritaria ante la menor.
- Oh vi-vienes con Ray? - pregunta en un tono nervioso.
- Y con Emma -
- Hola Anna - habla la pelinaranja quien venía con el azabache aun sosteniendo el libro que Anna había dejado en la mesa.
- Emma tu también?! - exclama sorprendida la ojiazul quien no noto la presencia de Emma.
- Shhhh - suelta la encargada para que los chicos no hagan ruido después de todo estaban en una biblioteca.
- Le parece bien si hablamos afuera? - sugiere el azabache quien se acerca a la anciana - me llevaré este libro prestado -
- Claro jovencito, venga conmigo para que le de la fecha la cual tiene que regresar el libro - dice la anciana amablemente a lo cual Ray hace caso, mientras que Norman saca a las chicas del local y esperan a Ray afuera.
Ya estando ahí los tres se quedaron parados ahí fuera del local aun que Norman y Anna se estaban dando cuenta que la gente que pasaba junto a ellos se les quedaban viendo raro, eso ya era algo común que la gente se le hacía raro y extraño ver a niños y jóvenes con dígitos en alguna parte de su cuerpo, aun así no estaban acostumbrados, se les hacia grosero y discriminatorio para los niños ganado que los miraran así como si de criaturas raras se trataban, eso le molestaba a Norman y a Anna le incomodaba, Emma no tenia problema pues ya no tenía su número aun así se daba cuenta tarde pero eso no quitaba el hecho de que le desagradaba y disgustaba que les miraran así a su familia.