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Un joven científico se movía de lugar a otro con pasos erráticos por todo el laboratorio, en la habitación solo se podía escuchar el sonido de un viejo ventilador y los pasos del chico,debajo de esa bolsa de papel se escondía un rostro cansado, las ojeras estaban presentes, producto de varias noches sin dormir, no podía entender la extraña obsesión de su jefe al querer obligatoriamente los videos en un arcaico formato VHS, dado a que casi nadie los usaba en está época, la preocupación y el estrés comenzaban a invadir todo su cuerpo, para el ensombreado no debían de existir los errores, no en su empresa, el científico se sentía al borde de un colapso mental. Miró hacia un antiguo reloj de pared, marcaba las 3:14 de la mañana, continuó haciendo su trabajo, al paso de algunos minutos podía sentir como sus ojos se cerraban, su cabeza cabeceaba, se sentía mareado, con dolor de cabeza y su espalda dolía, el chico respetaba al ensombreado y le guardaba una gran admiración pero simplemente aveces parecía que no le importaban para nada sus empleados.

Salió del laboratorio para poder tomar un taza de café bien cargado, por el momento ese era su único aliado para no quedar dormido, con pesadez levantó su brazo y poder observar la hora en su reloj, eran las 3:43 am, el científico no podía perder más tiempo, aún quedaban bastantes cosas por hacer.

En una habitación no muy lejana del laboratorio se encontraba la oficina de el elegante demonio, sentado detrás de su enorme escritorio , vistiendo una camisa roja, un traje color negro, un sombrero de copa con un listón rojo parecido a la seda, que hacía juego con su camisa, un monuculo que cubría su mirada de semblante frío y serio, unos elegantes zapatos y unos guantes negros. El demonio estaba lleno de carpetas, revisando minuciosamente el contenido de cada una de ellas, con una notoria cara de disgusto, siendo él un demonio no necesitaba descansar sin embargo, era un trabajo largo y estresante para él, desde hace unos días que estaban llenos trabajo, todo su personal no había tenido descanso alguno, eso también implicaba más trabajo para el ensombreado, pues debido a su asquerosa naturaleza humana podían cometer errores, que a su vez generarían pérdidas y una mala imagen a su empresa, además tampoco tenían tantas opciones. Al final el demonio terminaba acumulando más trabajo que la mayoría de sus empleados.

El ensombrerado dejó las carpetas sobre el escritorio, llevó una de sus manos tallandose el rostro, para después voltear a ver su reloj de bolsillo, 4:03 am, y no habían señales de su inútil científico. Era muy tarde ya, estaban retrasados con bastantes pedidos. Estresado tomó un largo sorbo de la taza de café que se encontraba a su lado, ahora también debía supervisar que hicieran su trabajo.

El sonido de los zapatos del demonio resonaban en un eco mientras caminaba por los largos y elegantes pasillos de su mansión, hasta llegar al laboratorio del científico, una habitación que contrastaba con el lugar, convirtiéndose en una sombra atravesó la puerta de metal, encontrándose con un desastroso lugar, camino entre toda la chatarra que estaba en el suelo con un semblante serio, el chico yacía sobre su mesa de trabajo hecha de metal aplastando varias cosas y entre ellas distintos planos, completamente dormido, sosteniendo en su mano derecha un bolígrafo. El demonio derramó algunas gotas calientes de su café sobre el rostro del científico mojando su bolsa a la vez, el chico despertó asustado, encontrándose con la mirada molesta del ensombreado.

_ Tanto trabajo por hacer, ¡y tú te tomas el maldito lujo de dormir! _ Gritó con su rasposa voz

_ Lo lamento tanto jefecito, le juro por mi vida que solo dormí unos cinco minutos _ contestó aturdido

_ Doctor le recuerdo que tiene más de treinta trabajos pendientes que serán entregados en pocas horas, terminar el estúpido video de orientación antes de las siete, ¡y usted decide dormir por cinco minutos! ... _ El demonio sobó su rostro con un notable estrés para luego mirar la hora en su reloj de bolsillo _ ¡¿Ya se dio cuenta de qué hora es?! _ cuestionó con su aterradora voz

No Role Modelz (paperHat) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora