Capítulo 3

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La idea de aceptar mi destino se vuelve cada vez más realista.

¿Por qué ahora estoy siendo pesimista?

Desde que ha empezado el día cada minuto que pasa es peor. Amanecí con el pie izquierdo, sin querer le pise la cola a Miel y me dio un arañazo en el tobillo que aún me sigue doliendo, camino a la universidad un ciclista pasó a rayar mi auto y cuando estaba por irme del salón de clases, mi profesor me avisa que me estaban llamando desde la oficina del director.

Increíble.

Ahora mismo estoy en la oficina del director con Evan Langford.

¿Cómo llegué aquí?

Pienso denuevo agobiada. Ah, sí. Luego de que se terminara la clase de macroeconomía, estaba preparándome para la siguiente clase y yo tranquila mientras me iba de la sala, el profesor me llama antes de que cruce la puerta.

—Señorita Howell, ¿Puede venir un minuto?.

No, no puedo. Quiero ir al baño a orinar, me he estado aguantando en los últimos minutos de la clase.

Me giro a verlo y camino acercándome a su escritorio. Le sonrío falsamente.

—¿Qué pasa, profesor Lawson? —pregunto pareciendo preocupada mientras aprieto mi mano alrededor del asa de mi bolso Bottega Veneta.

—Oh, no. Nada de que preocuparse. Solo tenía que avisarle que la llaman de la oficina del director —dice y me sonríe tranquilo.

Desearía tener la tranquilidad de él. Suspiro exhausta y pienso que rara vez el director llama. Y a mi nunca me han llamado, específicamente de ningún lado. Como desearía que me llamasen de la oficina de la empresa para algún puesto.

—Gracias, profesor. Nos vemos el lunes —digo mientras me despido del profesor Lawson.

—Nos vemos —lo escucho decir.

Camino rápido por el pasillo directo al baño. Quisiera hablarle a Suzy, pero ella ni siquiera ha visto mis mensajes. No la quiero llamar tampoco, me di cuenta que me está evitando y mientras camino pienso que es unas de sus ideas locas.

Paro al ver el cartel de la puerta del baño de mujeres.

Sin servicio.

¡Aj! ¿A qué se refiere? ¿Por qué ahora?. Quiero gritar y maldecir. Me voy a hacer pipí, me doy la vuelta y camino más rápido si es que eso es posible. Lo único que me falta es que me tuerza el tobillo por mis tacones.

Bajó las escaleras y cuando veo a lo lejos el letrero de baños suspiro aliviada. Tan solo que no tenga el mismo aviso que el otro.

[...]

No lo tenía por suerte y salgo del baño como nueva. Tengo que ir a la oficina del director ahora y mientras camino reviso mi celular viendo las notificaciones, ninguna es de Suzy. Solo unas pocas de las redes sociales y un aviso de hace media hora que es el cumpleaños de un primo.

No me interesa.

Llego a las oficinas administrativas del campus. Y veo a la secretaria, camino hasta llegar a la recepción.

—Hola, tengo un llamado del director —aviso a la secretaria.

Veo como ella revisa su libreta y por mientras leo su nombre escrito encima del escritorio: "Niamh Leeyung".

—¿Usted es la señorita Howell? —me mira.

—Sí, soy yo —afirmo y miro exasperada hacia otro lado.

El chico perfecto si existeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora