El cielo tinto las flores y sembró en él una bendición que tiende más a una maldición.
Cuando Akane se deshizo de las flores que comenzaban a espinar sus pulmones llegaron las secuelas, duró una semana vomitando los pétalos restantes.
El escarlata se deslizaba por sus labios y se le nublaba la vista. Su cuerpo seguía aun expuesto, el fármaco que tomaba no diluía todo su dolor ni con los efectos secundarios.
Era peculiar.
Teru solo lo mira, lo atrapaba en sus brazos y lo obliga a descansar.
Desde que hasta así, evita a Aoi y a sus amigos, por fortuna Teru lo suele citar a resolver asuntos del Cómite estudiantil, evitando que Akane se siga envenenado de mentiras.
No quiere que nadie de la escuela se entere que es verdad lo de su enfermedad ni que tuvo que ser operado de emergencia.
Akane está cansado, no encuentra en sí mismo las fuerzas para enfrentar todo eso.
Akane odiaba verse vulnerable, sobretodo a los ojos de él, pero debe admitir que se siente bien tener donde recluirse.
-¿Por qué haces esto? -le preguntó por fin un día que la fiebre alta lo volvía inútil.
Teru estaba en el escritorio, firmando y revisando con rapidez una gran pila de papeles, le sonrió y por alguna razón, Akane no tuvo un buen presentimiento.
Teru no respondió.
Akane con facilidad sucumbió al sueño, haciendo que no preguntará más, siendo despertado más tarde por los ojos azules y una taza de té.
¿Qué debía pensar él?
Akane está roto y solo busca salidas.
Teru se volvió su escape.
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Raíces arrancadas.
Fanfiction-Me gustas. -Esta bien. Debió rechazarlo con suavidad, alejarse de ahí, no ceder. -¿Eso qué significa? -Significa... -suspira y lo mira-, que te correspondo, ¿está bien? ⠀⠀Historia completa. ❀ Jibaku Shonēn Hanako-kun. ⠀⠀Aoi Akane y Minamoto Teru. ❀...
