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La textura del balón, el agarre, el impulso, el sonido que hacía esté al momento de chocar contra el frío piso de madera, el rechinado de los zapatos, el sonido del silbato, la manera en la que podía mirar a sus contrincantes de una forma victoriosa después de ganar un partido, le era absolutamente placentera.
Aún que no lo dijera, Sakusa estaba enamorado de ese deporte, desde que su tío le enseño las bases cuando era pequeño, o cuando su madre lo inscribió a una escuela donde pudieran enseñarle o la primera vez en la media escuela donde pudo jugar un partido decente. Por eso, cuando la oportunidad que su padre le dio de ingresar a la preparatoria Itachiyama para unirse a el club de volleyball le fue entregada no tuvo que pensárselo mucho para terminar aceptando.
Punta de pies, split, posición de arco, brazos rectos arriba de la cabeza, pruebas para resistencia de piernas y brazos, piruetas, saltos, el ritmo de sus pasos conforme al ritmo de la música, amaba la gimnasia, era un deporte muy doloroso debía admitirlo, pero ese dolor valía la pena en el momento que se dejaba llevar, el sentir como todos sus músculos se estiraban le causaba una sensación indescriptible.
Desde que su madre la llevó a sus primeras clases de gimnasia cuando tenía apenas 5 años, Honey desarrolló un amor hacia el poder hacer más, por eso cuando la oportunidad de una beca para ingresar a la preparatoria Itachiyama y unirse a el club de gimnasia para desarrollar sus habilidades le fue entregada a su madre, no lo pensó dos veces y aceptó aquella beca.
— Yurai-san — llamó a su compañero de equipo.
— Sakusa-kun.
— ¿Por que viene tan seguido? — miraba como la peliroja conversaba tranquilamente con el Castaño en la entrada del gimnasio — Desde hace una semana pasa por aquí antes de irse al gimnasio que le corresponde.
— ¿Quien? — miró en la dirección a la cual el chico miraba atento. — ¡Oh! Tú hablas de Kobayashi Honey, es la capitana del equipo 4 de animadoras.
— ¿Y eso que tiene que ver? — giró la pelota entre sus manos.
— Que al equipo cuatro de animadoras les corresponde dar la porra al club de volleyball, nada de otro mundo pero como acaba de iniciar creo que Kawatasho-Sensei le informa como son las porras aquí.
— Motoya también está con ella — el bloqueador central soltó una risa.
— Como no tenemos ningún manager, Komori se encarga de ese puesto, además creo que son amigos.
— ¿A ti te agrada?
— Solo hemos hablado tres veces pero, si eso creo. Es una linda chica.
— ¿Sabes en que clase va?
— Creo que en la clase 1-4 — el rubio arqueó una ceja — ¿por qué me estás preguntado tanto sobre Koba-kun? ¿Acaso te interesa? — soltó una risa burlona a lo que el azabache sólo rodó los ojos.
— Volvamos a entrenar — dijo antes de alejarse.
— ¿Quien es el? — señaló con la mirada al de cabellos rizados mientras que hacía un saque — golpea la pelota increíblemente fuerte.
— Sakusa Kiyoomi, es la estrella del equipo y eso que solo va en segundo año.
— Vaya — miró fascinada al chico — Una vez hablamos, en mi primer día, no parece alguien muy agradable.
— Pues no mucho — se rasco la nuca — Sakusa es difícil, se puede decir que somos amigos aún que su fobia lo dificulta.
— ¿Fobia?
— A lo gérmenes, multitudes y personas en general.
— Ya veo — devolvió su mirada al chico dándole una ligera y suave sonrisa — Llegó tarde, te veo mañana en el almuerzo Komori-chan.