“¡¿Qué crees que haces?!”—gritó el peliazul, sabiendo que no podía ser escuchado— “Mingi, por favor... detente”
—Estoy harto de extrañarte tanto... Yunho... —habló para sí mismo el castaño.
“Por favor... No... Te lo suplico”
El castaño subió a la silla, tomo la soga firmemente atada del techo, ajustó el nudo a su cuello.
“¡MINGI! ¡POR FAVOR!” —volvió a gritar el peliazul, desesperado ¿Pero como escuchar las palabras de un fantasma?
—Un poco más, solo un poco más y estaré contigo nuevamente...— comentó el castaño.
“No...” —sollozó el peliazul.
El timbre se escuchó desde la puerta principal, pero muy tarde, el castaño saltó de la silla, quedando colgado.
Luego de unos momentos, dos jóvenes entraron a la habitación.
—¡MINGI! —gritaron ambos con horror— tanto Wooyoung como Jongho.
“Chicos...” —dijo Mingi, observando desde otro punto como Jongho sostenía su cuerpo y Wooyoung desataba la soga.
“¡¿Por qué lo hiciste?!" —escuchó el grito desesperado a sus espaldas.
“Yunho...”— sus ojos se cristalizaron.
“Tienes que volver... Aún no es tiempo”
“No quiero seguir viviendo sin ti a mi lado”
“Pero tienes que hacerlo, yo ya tuve mi oportunidad, siempre atesoraré mis momentos junto a ti, jamás dejaré de amarte... Debes continuar y ser feliz por ambos"
“Pero Yunho... no puedo, ya no...” —sollozó el castaño acercándose al peliazul.
Yunho miró por encima de su hombro, como Jongho le daba primeros auxilios al cuerpo del contrario.
“Si en verdad me amas vas a cumplir mi deseo... Vas a regresar y vivirás, serás tan feliz como siempre debiste serlo, con o sin mi”
“Mi felicidad no estará completa si tú no eres parte de ella”
“Si lo seré, estaré allí para ti, aunque no puedas verme... Ya no te queda mucho tiempo ¡Ve!”
“Te amo... —lloró con pesar— te amo más que a nada”
“También te amo...”
El peliazul se acercó al menor, dejó un fugaz beso sobre sus labios, justo antes de que desapareciera.
—Está... ¡Está respirando!— exclamó Jongho.
—La ambulancia debe de llegar en cualquier momento... —comentó Wooyoung.
Tres años después...
—Te traje gardenias blancas, Yunho— comentó el rubio, dejando el ramo de flores delicadamente frente a la lápida.
—Espero que te gusten, compré el ramo más grande que tenía la tienda... para tí, lo mejor — comentó con una sonrisa— esto... ¿Recuerdas a HongJoong? El chico del que te había hablado... Me gusta, es gruñón y asquerosamente formal, pero también es muy amable e increíblemente adorable... él me hace sentir... bien.
El rubio sonrió tímido, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón y centrando la vista en sus pies que se movían lentamente.
—Quiero intentarlo... quiero vivir, de verdad, yo creo... Creo que ya estoy listo para cumplir mi promesa... Viviré por los dos... hasta que nos volvamos a encontrar... Espero que esté bien para tí.
Se agachó con cuidado de no pisar las flores, se inclinó hacia delante y dejó un fugaz beso sobre el concreto, justo sobre el nombre escrito en el.
—Adiós, Yunho.
El rubio cerró los ojos por un momento, sintiendo una helada brisa acariciar su mejilla, fría, pero que sin embargo llenó su pecho de calidez.
“Adiós, Mingi”
Dijo el peliazul, viendo como el rubio empezaba a caminar.
••••••
Muchas gracias por leer los disparates que salen de mi cabeza. Escribí esto hace un par de meses, ese día me sentía triste. Se puede decir que este diminuto fic no es del todo ficción... Revisando los borradores lo encontré y vi que estaba completo, así que lo dejo por aquí, ya que no he actualizado nada esto es como... ¿Mi forma de ofrecer disculpas?
Sigo muy atareada pero en cuanto termine el semestre (osea dentro de unos días) vengo con todo.
Hasta entonces, besitos, cuidense y tomen agua💜
I 💜 ATEEZ
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