Navidad 1993.

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Alexis hablaba con Dudley y Dylan mientras reía por las tonterías que decían ambos muggles. Le parecían bastante graciosos. Daphne, que había venido junto a sus padres y su hermana, se les unió poco después.

Y entonces, cuando hablaban tranquilamente, Daphne frunció el ceño.

Flashback.

-¡Eh, Daphne!-Escuchó la voz de Melanie a su izquierda. La chica, que debía tener unos 20 años, se encontraba sentada en un banco de aquel parque junto a un chico pelinegro que Daphne podía jurar no haber visto nunca.

Se acercó al ver las señas que le hacía su amiga. Aún le parecía raro que Melanie, una Gryffindor bromista, hubiese podido conectar tan bien con ella, pero así era la vida. Inesperada.

-Daphne, este es Dylan. Mi nuevo primo.

Fin del flashback.

-¿Estás bien Daphne?-Preguntó Dylan preocupado al ver a la rubia tan seria repentinamente. Dudley y Alexis habían ido a buscar a Neville para enseñarle un truco de "magia" muggle que Dudley había aprendido.

-Sí, sí, no te preocupes.-Respondió la Slytherin sonriendo falsamente. Pero Dylan lo notó.

-Sí me preocupo. Estás rara, ¿qué ha pasado? Y no digas que nada porque no lo creeré.-Advirtió Dylan. Sabía perfectamente que algo le pasaba a la chica, y no le gustaba nada la idea de que algo malo le pasara a Daphne.

Daphne, por alguna razón que no entendía, sintió la extraña necesidad de contárselo a Dylan.

-¿Alguna vez has tenido la sensación de qué recuerdas cosas que jamás han pasado, y es imposible que pasen?-La pregunta de Daphne le pilló por sorpresa. ¿No era el único al que le pasaba? Asintió.

-Sí, de hecho hace un rato he visto un recuerdo en el que tú y yo...-Dylan fue interrumpido por Daphne, que completó la frase sorprendida.

-Nos conocíamos por primera vez.-Dylan la miró sorprendido y asintió.

-¿Qué nos está pasando Daphne?-Preguntó Dylan asustado por lo que pudiera significar.

-No lo sé.-Respondió Daphne, tragó saliva. No tenía un buen presentimiento.

Unos días más tarde.

La cena de Nochebuena estaba siendo como cualquier otra. Cada uno hablaba con el que tenía más cerca y reían por tonterías. Fue entonces cuando Melanie maldijo su suerte. Empezó a dolerle la cabeza, era un dolor horrorosamente familiar. Era sin duda alguna Voldemort.

Trató de contener los desesperados gritos de dolor que amenazaban con salir de su boca. Se levantó con la intención de alejarse para no ser un peligro para el resto, pero el dolor se hizo tan intenso que cayó al suelo mientras gritaba de dolor.

-Mierda, otra vez no.-Dijo Ginny levantándose de su asiento preparada para socorrer a su amiga. Molly la habría regañado por su mal vocabulario sino estuviera preocupada por la joven Potter.

Melanie volvió a gritar y todos vieron como partes de su cuerpo comenzaban a transformarse. Remus se había quedado de piedra. Miró por la ventana, la luna no estaba llena. Descartó, por lo tanto, aquella opción.

Durante el tercer grito sus ojos se volvieron rojos. Su cuerpo volvió a la normalidad. Jadeó cansada. Se tocó el cuello, los brazos y la cara. Genial, se había hecho más heridas. Su madre se acercó preocupada.

-¡No te acerques!-Gritó Melanie, estaba temblando. Sus ojos de llenaron de lágrimas.-¿No ves que soy un peligro?

Empezó a hiperventilar y comenzó a marearse.

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