Capítulo 15

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-¿Consideraste el hecho de que tal vez USA está enamorado de ti?

Me quedé mirando fijamente a la nada, dejé de lado mi toalla, podía esperar.

-¿Consideraste el hecho de que me enfada demasiado escucharte decir huevadas?

-No era para que te pongas así, Perú.

-Lo siento, Argi, solo que no me gusta ese tipo de cosas.

-Ya, que llevar a alguien de viaje a alguien a un lugar con más de 1000km de distancia de donde vives no es lo más normal del mundo.

-España siempre nos llevaba a su casa, y está más lejos.

-Es nuestro pa... -vaciló -. Es nuestro padre adoptivo. Es diferente.

-Pero es mi amigo.

-Perú, aún así es raro, demasiado raro...

No podía verla a la cara, pero no me hacía falta hacerlo para darme cuenta que estaba negando con la cabeza.

-Maldición, ¿por qué una chica no puede irse de viaje con un chico sin que lo tomen de mala manera o crean que son algo más que amigos?

-Nunca dije que fueran más que amigos -vi con más detenimiento la playa, había una familia, una señora tomaba de la mano a su hijo de aproximadamente 5 años y su esposo los veía, embobado -, sólo que él quiere ser más que tú amigo.

-Eso es imposible, USA jamás se fijaría en alguien como yo, ¿osea que tan mal de la cabeza debe de estar alguien para enamorarse de mí?

Se quedó callada.

-E-ese no es el p-punto. El punto es que lo que hace USA no es normal en alguien como él. Ya sabes, el morrocotudo ese es incapaz de llevar a alguien de viaje con lo tacaño que es.

La señora fue donde su esposo, el cual tenía su celular en manos, supongo que para capturar el momento.
¿Cuando fue la última vez que yo y mis "hermanos" fuimos a la playa junto a España?

-No es tan malo -dije

-Es muy malo.

-Solo porque a ti te haya tratado así no significa que seas así con todos...

Nunca.

-¿Te estás escuchando? Acabas de confirmar que es un hipócrita, un doble cara.

-¿Tu no eres así también?

-Claro que no.

La madre soltó la mano de su hijo. El pequeño llevaba dos flotadores en las axilas, para que no se ahogase, porque sería una pena que alguien tan pequeño muriese de una forma tan trágica.

-Como que te preocupas mucho por mí.

-Es mi deber como Amiga.

-Y también es tu deber como amiga no andar metiéndote siempre en mi vida.

-¡Pero es exactamente lo que debo de hacer como amiga! ¿Quieres dejarme sin trabajo?

-Ve a hacer vida social, no soy tu única prioridad, ¿lo sabes, no?

La señora le sonrió a su esposo. Acababan de ver juntos la foto tomada, creo. Debió de ser una foto muy bonita como para que ella se inclinara en la dirección de él y lo besara en los labios, y terminase en sus comisuras.

-Claro que lo sé.... Si lo rechazas mandará a su banda de sicarios a secuestrarte para así poder enamorarte y desarrolles esa rara enfermedad de la cual ya me olvidé el nombre.

-Creo que para tener esa enfermedad debes de ser masoquista, ¿no?

-No lo sé. ¿Lo eres?

-Dios, no.

-Yo sí... En fin. No quiero que te pase nada.

-Una vez más, él no es malo, es bueno, demasiado bueno, en serio. No sé por qué todos hablan mal de él .

El niño se adentró más al mar, como si no le hubiesen dicho que más haya de lo que dejaba ver el mar someramente, había peligro. Alguien debería ir tras él.
Cómo extraño mi niñez.

-Porque es un doble cara, por eso.

-Me tienes harta con eso de la doble cara -dije harta, doblé mi toalla y me la puse en el hombro -. Ya, ya. Chau.

-Ya, ya. Chau -hizo una voz aguda, parodiando la mía.

Y cortó.
Me quedé mirando la pantalla. Ya nada podía hacer más que regresar al cuarto. USA dijo que ya regresariamos. El vuelo salía hoy en la noche, justo para llegar mañana a la reunión de la ONU. No se cansaba de hacer reuniones, creo que esa era la razón por la cual FBI está a punto de terminarle.
Se escucharon gritos, no lo suficientemente fuertes como para exaltarme. Fueron gritos abruptos, vinieron de golpe. No quise levantar mi vista, no quería ver lo que ya sabía que vería. Me sentiría culpable por no ir, por no hacer algo. Pero tenía miedo de hacer algo mal, de hacer algo indebido que ponga en riesgo todo.
Tenía miedo.
Los gritos cesaron. Pero los sollozos brillaban por su presencia. Un grito se alzó, como si quisiera romper el cielo con éste. Luego todo fue silencio.

Tan solo tú... Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora