Narra Kyle:
Tras la escena en la cafetería por parte de la chica que nada más empezar el día me había provocado tantos dolores de cabeza, me cuestioné muchas cosas sobre ella y su personalidad en general, pero esas preguntas me las reservé para mí y decidí hacer otras a los chicos.
—¿Y qué tipo de fiesta es?— esto me resultaba intrigante ya que nada más decirlo fue más vitoreada que el equipo de fútbol del instituto ganando un partido.
—La mejor de tu vida, son las mejores de toda la ciudad.—aseguró Sam.
—Su casa es enorme, es más una mansión que casa. Por mi cumpleaños organizó una y trajo Strippers tío, ¡Strippers! Para mi esa fue la mejor de todas.—dijo Parker con una sonrisa al recordarla.
—Esa estuvo de puta madre, pero yo prefiero la que hizo en verano en la piscina por mi cumpleaños, fue la hostia.—dijo Tom.
Vaya fiestas debe de organizar la tia ésta.
—Kyle, aprovecha y tírate a Ashley, y ya de paso a todas las tías que puedas. Yo en una de ellas lo hice con 5 en una noche.—rió James.
—No me digáis dos veces de ir. ¿Me pasas a buscar Sam?—le miré.
—Claro, a las ocho estoy en la puerta de tu piso.
Me despedí de los chicos con la mano y me levanté para irme. Tampoco me apetecía seguir en el instituto más tiempo.
Salí por la puerta y llegué hasta mi moto. Arranqué y me fui a gran velocidad hasta mi piso.
Hoy iba a ser mi noche.
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Narra Abby:
—Joder Mike, ¿cómo que no tienes pastillas? Mira, no me jodas, o me las consigues para esta noche junto a todo lo que te he pedido o me buscó otro camello, ¿entendido?—dije muy pero que muy seria y enfadada. ¿Una fiesta sin pastillas? Venga ya, eso no podía ser una fiesta.
—Vale nena, ten por seguro que te lo conseguiré todo para las siete. En total 500. Nos vemos.—dijo Mike y colgué yo antes de que lo hiciese él.
El dinero lo sacó de que mi familia en general es rica, mi tía ingresa una cantidad exagerada en mi cuenta cada dos semanas y no lo uso para nada mas que estas cosas, lo demás lo guardo para tener un futuro estable pero ahora tengo que disfrutar.
Y ahora a por el alcohol. Qué vida más dura. Y qué vaga soy.
—¿Ya le has pedido a éste todo?—dijo Amber y di un respingo.
—Joder Amber, creía que te habías ido al baño, no me asustes así.
—Perdón chica, tranquila. Voy a por el alcohol yo en un momento. ¿Qué cojo?
Menos mal que va ella, que no me apetecía moverme una mierda.
Le di una lista y 300$.
En ella ponía:
-30 paquetes de latas de cerveza.
-20 botellas de Ron.
-10 de vodka.
-40 botellas de cocacola y 40 de
fanta.
-Mucho hielo.
-20 paquetes de vasos rosas.
-Una caja de condones.
Eso último es para Amber y para mi.
Esta noche voy a volverme loca pero lo necesito. Nada más leerla se ríe con lo último que pone.
—Vale, voy. Llegaré en una media hora.
—Okey mon amour, luego entra sin llamar.
La media hora se me hizo eterna, tenía tantas ganas de que llegarán las nueve como nunca antes y no pude ni echarme una minisiesta por los nervios, con lo que me gusta dormir...
Ayudé a Amber a traer todo y lo dejamos en la enorme mesa de la cocina.
—Tenemos que ponernos realmente sexy's hoy mi amore, hay que destacar.—dijo Amber abriendo mi enorme vestidor mientras subía y bajaba las cejas.
Cojí un cigarro y lo encendí mientras me reía por la cara que estaba poniendo.
—Ya lo creo, que prefieres ¿vestido, cortos o falda?—contesté tomando una gran calada y soltando el aire.
—Vestido, está claro.
—Pues vestido sea.
Después de media hora buscando, por fin cada una encontramos nuestro increíble conjunto para esta noche.
Amber había elegido un precioso vestido negro de escote corazón y pronunciado, que le llegaba a la mitad del muslo y muy ceñido. La quedaba jodidamente bien. Lo combino con unos tacones de color rosa fosforito de plataforma.
Yo por mi parte tenía un maravilloso vestido granate de tirantes pero también con escote, abierto por la espalda y de piernas era algo más largo que el de Amber.
Lo combiné con unos taconazos negros un poco más bajos que los de mi mejor amiga, pero aún así con plataforma. Tenían una pequeña cadena colgando de ellos. Me hacían tener unas piernas kilométricas. Perfecto.
Y por último un collar muy pequeño y fino en el que ponía 'mamá'.
Recordé por un segundo a mi madre y lo bonita que era. Sí, era.
No me gusta hablar de ello.
Fuimos a maquillarnos y a peinarnos.
Me hice una fina raya en la parte superior del párpado, me eché rímel y otra pequeña raya. Me pinté los labios con un poco de gloss y ya estaba lista. Me planché el pelo y me hice pequeños rizos en toda la melena, la cual me caía por los hombros de manera muy sexy.
Justo llamaron al timbre, debían ser Sam, Kyle, Parker... Y los demás.
Fui a bajar para abrirles, pero ellos ya habían entrado como siempre hacen.
Y, también como siempre hacen, al vernos a Amber y a mi se les cayó la maldita baba.
—Hola señoritos, ¿preparados para morir de diversión?—les dije divertida y guiñándoles un ojo. Parecieron salir del trance cuando hablé.
—Más que preparados señorita.—dijeron todos a la vez.
—Pues a prepararlo todo, voy a llamar a Mike para saber donde coño está con mi mercancía.—y sonó el timbre de nuevo. Debía de ser el.
Abrí y en efecto, era Mike con una sonrisa de oreja a oreja dejándo a ver su diente de oro en el colmillo derecho.
—Hola preciosidad, aquí tienes todo lo que me pediste, incluídas las pastillas.—dijo mirándome con descaro de arriba a abajo.
Le dí el dinero y le cerré con la puerta en la cara. Es un buen camello, pero un jodido pervertido.
Dejé todo encima de una mesa sonriendo con satisfacción.
—¡Joder! ¿Pero cuánto has comprado? ¡Nos vas a matar a todos¡—gritó Tom al ver todo el alcohol y las drogas juntos.
—Lo justo y necesario. Y ahora, ¿quién quiere una copa?—le sonreí maliciosamente a Kyle y este intentó no ruborizarse, pero falló en el intento.
—Yo mismo.—dijo Kyle guiñándome un ojo.
Me parece que iba a ganar la apuesta mucho antes de lo que me imaginaba.
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Error
Novela JuvenilAbby Schneider es la típica chica que es conocida por toda la ciudad simplemente por el echo de, aparte de ser jodidamente sexy, es la chica mala del instituto y de ésta. Es problemática y falta la mayoría de las veces a clases por absoluta vaguería...
