EL SUICIDIO DE UN POETA

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El suicidio de un poeta no es más que un lamento, lo separa una línea delgada de un "ya no puedo" y de un "todavía lo quiero hacer". Se esconde en amigos que se hacen llamar mejores, pero es mejor no llamarlos. Nunca los encontré en mi soledad, tampoco intentando entrar en lo más profundo de mi oscuridad, bastó con decirles "déjame en paz" y con ese aviso bastaba para no intentar nada.

Hasta este punto somos desconocidos con el conocimiento de nosotros. Al carajo tus sentimientos, yo ya no tengo ese querer, esa lealtad, ese orgullo, todo se terminará yendo. Varias veces sentí asfixio en mi cuello, una sensación muy rara, descansando en mi cama la muerte sentada velaba por mí. Y al final no me quería a mí, todo era un aviso, un "volveré pronto por ti".

Me remueve la conciencia saber que este podría ser el último de mis escritos, dependiendo del movimiento que haga, también dependiendo si mis dudas se disiparan o se acumularan. Me gustaría formar parte de este universo, ser inmortal con todo para no olvidar nada. Me quedo en silencio sabiendo que con el paso del tiempo olvidaré la voz de los que ya no están conmigo... ¡No quiero! No recuerdo tus palabras, ¡no veo! Nada más recuerdo tus actos... hace frio, tanto frio que no puedo moverme, aunque no se compara con la frialdad de mamá, ni a sus maldiciones que tiraba en cara desde pequeño... ¿qué estar roto me quedaba bien? Dime ¿todavía me veo bien? Yo no lo sé.

No puedo ver nada, pero no estoy asustado, quizás sea el hecho de que estando sano nunca vi nada. El alcohol y las drogas no son buenas combinaciones. Me iré, nunca conocí un camino bueno pues nunca lo quise ver, nunca provocaron la sensación de mejorar, ni yo la busqué, ¿cómo buscaría algo que he sentido? Menuda estupidez.

Echo de menos los días en que solamente jugaba, ahora con lo único que juego es con mi propia vida, pero en estos momentos ya no más, se me fue de la mano, no puedo sentir la presencia de alguien, quizás es mi castigo por no ir a verlos en su último día y ni llorarlos a como se debía, no tengo quejas, también porque nadie sabe que estoy aquí, dando mis últimos suspiros, la muerte está llorando, nunca la entendí, ella expresando en un acto todo lo que me guardé, ni en mis últimos minutos puedo llorar... gracias.

Eterno ConflictoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora