- Se acerca el cumpleaños de Iru-chan, Kakashi- dijo Anko desde el pequeño sillón ubicado en la oficina del Hokage.
- Lo sé- Kakashi se encontraba leyendo unos puntos conflictivos en un tratado pronto a firmarse.
- ¿Qué piensas regalarle?
- Mmm, no lo sé.
- Digo, no creo que tu regalo supere el de Yamato, es decir, que suertudo es él, puede perfectamente no regalarle nada y darle una gran cogida a Iru-chan.
- Mmm- Kakashi no podía soportar que "Iru-chan" y "cogida" se encontraran en la misma frase, más aún cuando su nombre no formaba parte del juego de palabras.
- ¿Alguna vez le viste el pajarraco a Yamato? Tiene buena contextura y sus manos son grandes, más grandes que las tuyas Kakashi.
- Mmm- gruñó- No se si ese mito de las manos grandes sea cierto.
- No creo que tu miembro sea pequeño, pero mis instintos me dicen que Yamato la tiene más grande. O quizás, más gruesa. Tu puedes llenar tus manos grandes de regalos para Iru-chan, pero Yamato solo debe encargarle su grande y gruesa ver....
- Es lunes, 9 de la mañana, tengo que revisar un documento urgente y tú estás acá hablándome de vergas. ¿Acaso no deberías estar haciendo algo productivo?
- ¿Por qué estás tenso?
- Debe ser porque estoy trabajando...
- No será porque estás caliente, tan caliente que estás frustrado. Y esa frustración la arrojas sobre mí, ya que yo estoy muy satisfecha con mi bestia verde y...
- Ya sal, debo trabajar.
- Cuando termines eso y luego que hayas descargado toda tu ira sexual ven a verme a mi casa. Tenemos que hablar.
- Lo que digas.
Anko salió por la puerta mientras Kakashi intentaba recuperar la concentración. No era ni el tratado, ni el trabajo era que Anko tenía razón. En muchas ocasiones coincidió con Yamato en las duchas del Anbu. Era sabido que la verga de Yamato no era más grande que la de Kakashi, pero si más gruesa. De hecho, el rumor del gran dote de Yamato se esparció por toda la organización y muchas chicas quisieron verlo en persona. Yamato y su gorda pitón, acechando a Iruka. Si hasta el día después de la boda de Naruto vio con sus propios ojos como caminaba a penas Iruka. En cambio él debió conformarse con una triste paja.
Ser Hokage le estaba quitando la juventud, le habría dicho Gai. Sin embargo, su amigo creciendo bajo sus pantalones le recordaba que aún era relativamente joven. Genial, ahora la concentración se le iba a la entrepierna. ¿Hace cuanto no se masturbaba como correspondía? ¿6 meses? ¿Un año? ¿Una eternidad? Sabía lo que debía hacer. Levantarse e ir al baño, jalársela por 5 minutos (no es que durara poco, solo no tenía más tiempo para dedicarse a ello) y volver a terminar su trabajo. Estaba a punto de ello, cuando tocaron a su puerta. Indignado con el universo se volvió a sentar tras el escritorio.
- Adelante
- Lord hokage- "Genial" pensó Kakashi al ver como se asomaba el sensual Iruka detrás de la puerta abierta. Su pelo sedoso, su piel brillante, sus firmes muslos dejaban en evidencia que Yamato le dedicaba al menos 3 horas de cardio intenso... del bueno.
- Oh, Iruka sensei, adelante- Dijo, sintiendo como su Kakashi junior se llevaba todo la sangre de su cuerpo, como un vampiro.
- Venía a dejarte el perfil de los postulantes a la academia, hay muy buenas promesas este año- Iruka dejó a un lado del sillón su chaleco, mientras separaba del montón de carpetas una de color amarillo, los postulantes a la academia. Se inclinó suavemente sobre el escritorio para entregarle los papeles.

YOU ARE READING
EL PLAN DE KAKASHI ... y Anko
FanfictionKakashi, junto a la ayuda no solicitada de la impredecible Anko, buscará la forma de recuperar y conquistar a quien amo toda su vida. -Segunda parte de "La confesión de Kakashi"-