Capítulo 8

342 25 9
                                    

Narra T/N:

Era de madrugada y faltaban unas cuantas horas para que saliera el sol cuando desperté, me arreglé y salí a buscar a Félix a su habitación, pero por suerte él también estaba preparado para todo lo que haríamos este día; ambos salimos sigilosamente de la cabaña y nos dirigimos a la que compartían el supuesto Pan y Wendy.

Nos escurrimos hasta el interior y tratamos de hacer el menor ruido posible mientras registrábamos el lugar para encontrar el dichoso collar destructor; estaba revisando la ropa de Wendy en el armario cuando...

-Hey T/N! Creo que lo encontré -susurró Félix lo suficientemente fuerte como para que yo lo escuchara sin despertar a los otros-.

Rápidamente me acerqué a mi rubio amigo que señalaba con una mano dónde estaba lo que buscábamos.

-Ay no puede ser, ¿es una broma? -me llevé las manos a la cara, tratando de calmarme un poco-.

No, para mi mala suerte no era una broma; ella tenía puesto el collar pero además estaba sujetándolo con una mano, como protegiéndolo de cualquier amenaza -nosotros- que pudiera quitársela.

Como yo era la más ágil de los dos debido a mi tamaño, me acerqué lentamente a la chica y con cuidado de no pisar tablones flojos que rechinaran, me incliné sobre ella y fui abriendo despacio su mano, dedo por dedo hasta que la joya quedó liberada de su agarre, hubo un momento en que casi se despertaba, pero inmediatamente se volvió a dormir, dejándome con un casi infarto y a Félix más pálido que la nieve.

Una vez que me aseguré de que la chica ya no iba a moverse, volví a sostener el collar y fui recorriéndolo hasta su cabeza, la cual levanté apenas unos centímetros para que el colgante pudiera pasar y la volví a dejar suavemente sobre la almohada. Cuando por fin tuve este entre mis manos, comenzamos a caminar sigilosamente hasta la salida, Félix venía por detrás de mí tratando de ser lo más silencioso posible, cuando de pronto siento una tercera presencia que venía con nosotros y mis sospechas se confirmaron cuando una silueta se situó enfrente justo entre la poca distancia que quedaba entre la puerta y yo.

-¿Qué creen que están haciendo?

Los dos paramos de golpe provocando que Félix chocara contra mi espalda, estábamos atrapados con las manos en la masa y para colmo sin escapatoria alguna. Una llama se encendió en frente de nosotros iluminando la cara de quien nos impedía el paso.

-Ah...yo, nosotros... es decir -estaba muy nerviosa, pues en realidad no pensé en que pasaría si nos atrapaban justo como ahora, pero, recordando que esto es para salvar la isla y que este  no es el verdadero Peter Pan, carraspeé un par de veces, me paré firme y le dije con voz segura- quítate de en medio.

-Desde cuando tú me das órdenes a mí, niña? -el castaño levantó una ceja y me miró esperando que dijera algo-.

-Desde que sé que no eres el verdadero Peter, copia barata de mala calidad -me crucé de brazos tratando de ser intimidante-.

EL falso Peter bufó molesto y se quedó mirándome a los ojos unos momentos, luego se hizo a un lado dejándonos libre el acceso a la salida.

-Sólo... no le digan a Wendy que yo los ayudé pero, su amigo está atrapado ahí adentro -señaló en dirección al colgante entre mis manos -la Sombra puede ayudarlos a sacarlo de ahí, pero háganlo lejos de aquí, yo voy a distraerla para que ustedes puedan ganar tiempo.

Félix hizo un ademán con la cabeza para despedirse y salió de la cabaña, yo me acerqué a la puerta y antes de irme volteé unos momentos.

-¿Porqué haces esto? -tenía la duda, si él trabajaba para ella, ¿porqué estaba haciendo esto? ¿Acaso no debía obedecer a Wendy a toda costa?-.

Cautiva En Tu Alma - Peter Pan/Robbie Kay Y Tú (En edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora