Miedo
Dos años después...
Siempre me ha gustado el mar, siempre he sentido una profunda admiración por su grandeza; pero desde que me casé lo detesto.
Cada vez que Ethan dice, "Nos vamos a la playa" yo sufro. Eso significa para mi triple trabajo, armar maletas, despensa, llevar todo lo necesario para los niños.Y al llegar allá me convierto de inmediato en la criada de todos.
Mi suegra se queja todo el tiempo y sus hermanos, pues no mueven ni un dedo para colaborar. Todo mundo tumbado en la hamacas y yo en la cocina o en la piscina cuidando de los niños y así se me va el fin de semana.
Para variar tengo que escuchar las molestas quejas de mi suegra y soportar su sarcasmo. Siempre hace comentarios hirientes, como por ejemplo que en su familia nunca ha habido de esto o de aquello y que seguro las cosas malas que los niños tienen, vienen de mi parte.
No le gusto por ser hija de divorciados y porque antes cuando me conoció mi forma de vestir le pareció demasiado indecente; Es por ello que hoy en día, si muestro mi clavícula es cuando estoy acá en la playa y ni hablar de usar un bañador de dos piezas. Acá es de una pieza y con camisa encima; una señora decente no se muestra ante nadie más que su esposo.
Critica mi sazón, mi ropa, la forma en que educo a mis hijos, mi pelo del cual a veces hasta se burla porque es muy liso o de las cosas que compro para la despensa. Me llama exagerada por cómo alimento a mis hijos, ya que ambos padecen de reflujo gástrico y los cuido para que no recaigan. Al ser una condición con la que ambos nacieron se la han pasado en controles toda su vida. Por cierto... ella también dice que eso viene de parte de mi familia.
Es un tormento estar acá con todas estas personas que ahora son mi familia política, todos ellos tan correctos y tan duros a la hora de criticar, incluso entre ellos mismos. Dicen ser una familia unida, pero yo paso todo el tiempo sola con mis hijos cuando Ethan esta de viaje. A la casa nunca llegan a ver a los niños y para mi mejor.
Solo el abuelo es él único que me cae bien ya que parece que todo le vale y vive feliz comiendo pan dulce con café y tocando la guitarra. Es un hombre muy amoroso con mis hijos y si necesito algo él no tarda en llegar ayudarme. El papá de Ethan es un ser humano increíble, un buen papá y un abuelito muy amoroso.
Ya es de noche y todos duermen, yo aprovecho para acostarme en una hamaca y ver la luna reflejada en el mar; siento un nudo en la garganta, me duele la espalda por el cansancio y siento que el sueño me vence; pero quiero disfrutar este momento conmigo misma, este delicioso momento de descanso y silencio.
Un mensaje de Grace me saca del trance, ella quiere saber si estoy bien, es como tuviera el presentimiento de que no es así.
Mi amiga tiene dos niños y una niña, el mayor de ellos es el mejor amigo de mi hija y se adoran. Grace es muy feliz al lado de Oscar y son como la familia perfecta de los comerciales. Hasta tiene dos perritas que se miran más felices que mis hijos y yo.
"¿Cómo estás amiga?"
"Cansada..."
"¿Y los niños?"
"Dormidos"
"¿Y él engendro?"
"Quien sabe..."
"¿Te puedo llamar?"
"Mejor no, acá todos duermen"
"Detesto tu vida..."
"Yo más..."
"Te quiero amiguita..."
"Y yo a ti peque bella"
Guardo mi teléfono en la parte trasera de mis jeans con un nudo en la garganta. Respirar me duele, abrir mis ojos por la mañana duele, hasta llorar me duele.
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Resiliencia
RomanceSiempre he pensado que las princesas no existen y que este mundo es para las guerreras. Yo... Soy una de ellas porque no tuve elección. Todas las malas decisiones nos pasan factura en algún momento; la pregunta es, ¿hasta cuando se terminan de paga...
