La vida va, los sueños mueren. ¿Realmente importa si dos personas se quieren? Los poemas presentados en esta antología, son una de las tantas reflexiones al centro del universo, la fuerza que mueve al mundo: el amor.
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Me mostraste una estrella por cada músculo de tu sonrisa. Y dibujaste los rayos del sol con cada mirada sin prisa. Dejaste que me colgara de tu brazo. Dejaste que espere por ti, mientras caía rumbo al firmamento, deslizándome al umbral de tu mirada. Y cuando guise atraparte, un beso que no era mío apareció en tu almohada. Como lamento que tu ser de niño pícaro, de risa que atrapa hasta al cielo, tenga alguien a quien amar, y ese alguien, en mí, no puede habitar. Y yo sigo aqui, con el alma hecha polvo, vuelta viento, y las esperanzas hechas afticos en los bolsillos. Y tú sigues ahí. Amarrado por voluntad propia a un sol que yo no te muestro. Sigues ahí, derretiendo tu corazón de cera, ante el fuego que ves en ella. Vuela al océano que tanto deseas, mientras yo, ave de paso, me quedo aquí, viviendo mi destino bien lejos de ti. Y, cuando menos lo espere, ya no sentiré el sufrir.