Un Beso en Venecia
Capítulo 5
Él la veía mientras permanecía escondida en el silencio.
Le parecía una hermosa flor de loto, una que se debía apreciar. Sarah ante los ojos de Adam era la respuesta a las preguntas más comunes, pero más agobiantes.
Ante él, la belleza estética que vendían en los abastos y boutiques perdían sentido. La sencillez de una mujer la hacía más atractiva, la naturalidad; simplemente, aquello que no se forzaba.
Y Adam no era más que un pobre mortal que buscaba las palabra exactas para poder amar sin barreras.
Su cámara se dirigía a su sereno semblante mientras veía por la ventana. Sarah inevitablemente sonrió por la atención que el castaño le daba. Adam, satisfecho de su hazaña, tomó una foto real de su sonrisa característica: espontánea, despeinada y transparente.
–Te ves hermosa sonriendo –dice revisando la foto, sonriente.
–Qué cosas inventas, Adam –dijo negando con la cabeza, con un suave tono carmesí en sus mejillas de porcelana.
Para él, aquel instante se volvía eterno, más allá de cualquier imagen que capturara. No quería ver otra cosa aparte de las líneas que se marcaban finamente en el rostro de Sarah, ni sus gestos con sus sutiles manos.
Ahí se dio cuenta que quizás su subconsciente le jugaba una mala pasada.
Una que sabía perfectamente que iba a pasar.
Ya se había perdido en el ancho mar de significados y palabras clichés del amor.
En el momento en el que sonrió, él lo hizo.
En el momento en el que lo miró, sintió cómo su interior pedía que reaccionara, antes que sus ojos miraran con adoración sin discreción.
En el momento en el que Sarah mantuvo su mirada, y Adam se sonrojó, ambos supieron que se perdieron.
Se perdieron en un laberinto juntos.
Y ahí se olvidaron de pagar la cuenta, pues el café ya no era el protagonista de esta historia.

ESTÁS LEYENDO
Un Beso en Venecia
RomanceSarah Fitzgerald, una escritora que vive pensando a destiempo, conoce a Adam Lee, un artista de rasgos asiáticos cuyo pasado lo tiene marcado. Juntos van a emprender un camino a través de imágenes, dulces miradas y experiencias agridulces, para ser...