Capítulo 15

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Si no fuera por el hecho de que los únicos olores relacionados con comida que tenía el dormitorio de Louis eran los de cosas quemadas, vencidas o calentadas en el microondas, casi podría haber creído a su nariz cuando se dio la vuelta y olió el cocinar de un Full English. Que sueño tan cruel, pensó mientras se acurrucaba entre las mantas. Si había un dios ahí afuera, era un ser maligno al que le gustaba torturar a estudiantes universitarios con el recuerdo de comida sustancial.

Por más que intentara volver a dormir, era demasiado tarde. El estómago de Louis gruñía ahora, un estruendo exigente que pedía a gritos las comodidades de poptarts calientes y café frío. No era un Full English, pero valía la pena abrir los ojos de todos modos.

Harry parpadeó hacia él desde donde estaba sentado en la cama de Liam.

Louis tardó un segundo en darse cuenta de que, de hecho, sus ojos están abiertos y Harry realmente está en su dormitorio un sábado por la mañana, sentado en la cama opuesta y sosteniendo un plato lleno de-

"¿Eso es tocino y salchicha?" Louis susurró adormilado. "Oh por dios. Pensé que estaba soñando."

"Es para ti," ofreció Harry, quien colocó el plato lleno en la mesita de noche junto a la cabeza de Louis. "Te hice un desayuno en la cama."

No había necesidad de decírselo a Louis dos veces. Estaba apoyado en un codo metiendo los huevos en su boca antes de que Harry terminara de hablar. "¿No debería alguien hacerte el desayuno? Deberías estar en cama, con resaca."

"Puedo controlar mi licor bastante bien, en realidad," dijo Harry en voz baja. "Me desperté a las siete y no tengo ni un poco de resaca."

"Eso es injusto, estabas destrozado anoche. Idiota afortunado. Retiro lo dicho," Louis suspiró mientras escarbaba en las croquetas de papa. "Esto es increíble y eres una persona hermosa y maravillosa por eso. ¿Esas son cebollas fritas? Eres fantástico."

La mirada culpable de Harry era la contraparte perfecta de la expresión de éxtasis de Louis. "No lo soy," protestó débilmente. "Este es un desayuno de disculpas. El objetivo del desayuno es que he sido terrible."

"¿Disculpas? ¿Para qué?" Preguntó Louis, aunque sabía muy bien la razón. "Aunque este desayuno podría compensar cualquier cosa, solo para que conste. ¿Tenemos té?"

"Oh, también te hice eso. Espera, iré a traerlo."

En el breve momento en que Harry fue a buscar la taza del mesón, Louis se frotó los ojos para quitarse el sueño. Desafortunadamente, un desayuno tan increíble venía con una conversación tan desagradable- pero inevitable, si Louis era honesto consigo mismo. Al menos había tocino para calmar el malestar.

"Lamento lo de anoche," dijo Harry en voz baja después de haberle entregado la taza caliente a Louis. "Estoy como, horrorizado. No puedo creer que haya dicho eso, en voz alta."

Indiferencia era definitivamente la mejor opción aquí, decidió Louis de inmediato. "No te preocupes por eso, todos decimos cosas que no queremos decir cuando estamos borrachos, ¿sí?" Dijo gentilmente, untando frijoles horneados sobre una tostada como si fuera la tarea más interesante del mundo y toda la conversación en curso apenas merecía consideración.

"Pero ¿y si... y si lo decía en serio?"

Frijoles caen por la barbilla de Louis porque no le atina a su boca en estado de shock. Harry, sin decir palabra, le entrega una servilleta, con la cara roja como un tomate, esperando algún tipo de respuesta.

"P-perdón, ¿qué?" Louis luchó por decir.

"¿Y si lo hiciera? Querer eso. Esas cosas que dije." Harry parece decidido a mantener contacto visual con Louis a pesar de sus mejillas sonrojadas, su barbilla levantada de una manera que habla en partes iguales de desafío y desesperación.

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