Y por fin llegó, mi quince cumpleaños. Según algunas culturas, esta edad supone un gran cambio en las chicas ya que nos hacemos más maduras y se no comienza a tomar en serio como una adulta aunque no lo seamos. Yo la verdad es que estaba igual de emocionada que cuando cumplías diez y ya tenías dos números en tu tarta. Esta vez me curré un poco más mi celebración y fui con las chicas de mi clase del colegio, inglés y baile a cenar a un restaurante italiano. Fuimos todas vestidas con tacones y vestidos, parecíamos princesas. El día anterior había ido con mi novio a cenar también para celebrar mi cumpleaños con las dos partes sin mezclarlas, era lo que mi psicóloga me recomendó.
Con mi mejor amiga en aquel entonces todo era maravilloso, salíamos cada fin de semana a hacer miles de cosas porque teníamos miles de cosas en común y lo pasábamos super bien. Me sentía más feliz que nadie a pesar de que el chico perfecto empezase a salir con otra que odiaba. Desgraciadamente, mi mejor amiga empezó a salir con la peor persona con la que pudo estar, yo lo conocía desde pequeña y sabia que no le convenía pero ella estaba enamorada como yo. Por culpa de él, dejamos de salir y tuve que ir con otras chicas al mítico concierto de los cuarenta, en donde conocí a un chico que me atraía mucho y empezamos a hablar pero como siempre yo pasaba de ellos porque tenia novio.
Un mes después hice el viaje que tanto deseaba, ir a Galicia. Para muchos es un viaje como otro cualquiera, pero ahí estaba mi familia y lo que yo consideraba mi segunda casa. Cuando iba a Galicia me sentía yo misma y podía ser libre. Como en cualquier otro viaje, fui con mi novio y como siempre discutíamos cada momento por chorradas tan grandes como tener el número de un chico en mi móvil. Realmente lo pasaba fatal. Lejos de estas discusiones, pude disfrutar de mi familia, celebrando las Navidades junto a ellos. Esas Navidades me hicieron el regalo de mi vida que era mi Ipad que aun conservo intacto.
Cuando volví a mi querida isla, solo tenia ojos para llorar y suplicar a Dios que por favor mi novio y yo no lo dejáramos. Empezó una época malísima para nosotros, en donde yo sufría y hasta el mismo día de San Valentín tuvimos una fuerte pelea en la que yo no aguantaba más. Recuerdo que lo solucionábamos todo en la cama, cada miércoles iba a verle y no hacíamos nada más que consumar, cosa que aunque era placentera yo no soportaba más porque yo quería tener una relación de verdad. Siempre que discutíamos mi madre se ponía se su parte aun sabiendo que yo tenia razón.
En cuanto a mi mejor amiga, dejé de quedar con ella por su novio aunque seguíamos siendo almas gemelas y a pesar de todos los problemas que tuve en el pasado con las chicas de mi clase, por fin había encontrado a alguien que me entendiese.
Se iban acercando los carnavales y estaba deseando ir con mi novio pero ni su madre ni el querían. Tuve una ligera oportunidad de ir con las de mi clase pero gracias a mi mejor amiga, descubrí que ellas pretendían perderme queriendo para dejarme mal y sola. Por lo que decidí ir a ver al nuevo primo de mi novio. A pesar de no haber ido a los carnavales de Las Palmas, habían más carnavales y decidimos ir a los de Arucas que era en donde estaban sus hermanastros. Teníamos pensado comprarnos los disfraces de Mickey y Minnie, así que los compré a tiempo para prepararlos. Solo hacia falta que él los viera.
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La historia de mi vida
Fiksi RemajaTodas tenemos mil cosas que contar de nuestra vida, cosas que queremos recordar por siempre, y que mejor que escribirlo. La adolescencia empieza a los 13 años y acaba a los 18. Y ese es el periodo en el que se basa esta historia.