Capítulo 12 (casa sóla)

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La claridad alumbra mi rostro haciendo que me despierte. Me paro lentamente y me siento en la cama, espera que! Trato de recordar un poco que fue lo que pasó, y sí recuerdo perfectamente que me quedé dormida esperando que abrieran la puerta.

O vaya...

Que vergüenza, me tapo la cara con las dos manos.

Me paro observando la amplia habitación pintada de azul y blanco. Hay una ventana la cual da paso al balcón, tiene una vista increíble, el cielo está despejado dando paso a los cálidos rayos de sol, mientras que en el medio de las montañas hay un amplio espacio que deja al descubierto el mar.

Me quedo contemplando unos minutos y pienso que esta vista es como hacer yoga o mucho mejor. Tan solo mirar hace que mi mente sienta una inmensa tranquilidad haciéndome olvidar de todo. Mis ojos se relajan por los colores de la naturaleza, en este momento siento una paz indescriptible.

Salgo de la recamara y un rico olor me lleva hacia la cocina.

Voy caminando y me detengo para observar los tres cuadros que están colgados en la pared del pasillo, están a gris y noto que son muy antiguos, algo que me llamo la atención es que los bordes de los cuadros están hechos a oro, vaya deben de ser señores muy importantes. Me quedo mirando al señor de pelo canoso con una barba blanca y larga, no sé pero se me hace muy familiar...

-Jupiter- Phyt aparece de la nada y me espanto al escuchar su voz.

-Que susto- Me pongo la mano en el corazón

Phyt se ríe y eso hace que me enoje

-¿Te estás burlando de mí?- le reprochó con la cien fruncida.

-¿Y tú siempre eres tan graciosa?- me agarra la barbilla y sonríe.

Pero que se creé, aff no lo soporto es muy bello! Me quedo boba mirándole los labios y él cada vez se hacerca más a mi cuerpo, siento su respiración acelerarse. Cierro los ojos, sus labios rosan mis mejillas y se detienen en las comisuras de mis labios.

-¿Tienes hambre?- me dice respirando fuerte, está tan cerca que puedo oír sus latidos.

-Si, tengo mucha hambre- lo miro y se muerde los labios.

De un momento a otro pienso que va a besarme pero es como si tuviera una lucha interna, aprieta los ojos.

-Eh... Pre..prepa..re algo- dice talmudeando y señalando hacia la cocina.

No entiendo, ahora mismo estoy muy confundida, que tonta, que tonta!!! Me digo mentalmente, no le gustas Jupiter, ¿en qué estaba pensando?

-Jup??- me saca de mis pensamientos

-Ah.. si va vamos-

...

-No sabía que cocinabas tan bien- le digo a Phyt comiéndome el último vocado y dejando el plato sin nada.

Él se ríe y hace un gesto de solpresa

-Vaya Jup si que tenías hambre

-Tienes algún problema conmigo?- volteó los ojos.

-Sí, tengo muchos problemas contigo- me contesta serio mirando a un punto fijo de la pared. Me causa una sensación extraña.

-¿A qué te refieres?- pregunto.

-Yo...- hace una pausa. Sus profundos ojos color café chocan con los mío y si no estuviera loca diría que ese chico me pertenece, ¿por qué cuando me mira siento esto? ¿A caso él siente lo mismo que yo?


Hago una señal llena de esparanza para que continúe hablando.

-Yo...- antes de seguir se pone de pie, empieza a dar vueltas de un lado a otro y se agarra el pelo con su varonil y delicada mano.

Lo noto nervioso.

Yo estoy sentantada del otro lado de la mesa, el viene hacia mí y se agacha y me mira como alguien que tiene tantas cosas por decir.

-Adelante Phyt te escucho- le digo mirándolo de una forma de querer escuchar su voz siempre.

-Jupiter yo te...- Suena el timbre y no termina sus palabras.

Maldita sea

El frunce el ceño al igual que yo.

Se para cabreado por la interrupción

-Cariño- Escucho de lejos que saluda a Phyt. No puede ser cierto, ella está aquí...




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