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Había pasado un mes y el gato todavía seguía conmigo, no estaba mucho con él ya que debía estudiar para mis exámenes, él se la pasaba todo el día acostado en el sillón, a veces se subía a mis piernas para que lo acariciara pero me molestaba así que lo bajaba, podía decir que olvidaba que estaba conmigo, él no emitía sonido alguno, era muy calmado.

— ¡Auch! — Me quejé, nuevamente ese dolor de espalda — No otra vez — Solté cuando comencé a sentir que el aire me faltaba, caminé hacia el balcón y me senté en el suelo respirando fuerte — Es el segundo que tengo desde que estoy solo — Respiraba mirando la noche oscura.

— Miauw — Maulló en minino a mi lado mirándome.

— ¿Estás despierto? — Hablé mirándolo, él se subió a la parte baja de mi abdomen — Estás más suave de lo normal — Note acariciandolo — ¿Que es eso? — Pregunté mirando su pequeña nariz, en ella tenía una diminuta mancha blanca — Que pequeña — Dije acercándome — Eres un...lindo minino — Halague para después apoyar despacio mis labios en su pequeña nariz.

— Miauw — Soltó mirándome.

— Debería dejar el trabajo por hoy, mañana es sábado, tengo tiempo — Recordé acariciando sus orejas — ¿Tu qué crees?

— Miauw.

— Lo tomaré como un si — Dije levantándome, ya estaba bien.

Esa noche comimos, había tomado la costumbre de comer juntos, él su alimento y yo mi cena, lavé todo y me acosté, una vez ya en la cama mire al felino, parado en la puerta me observaba, desde que había llegado a la casa nunca lo deje dormir en mi cama, entonces el se paraba en la puerta unos minutos y luengo se iba al sillón.

— ¿Quieres dormir aquí? — Pregunté mirándolo.

— Miauw.

— Entonces ven — Indiqué, sería la primera vez en dormir con el minino, él con algo de duda subió a mi cama — Ven — Ordené al verlo acomodarse a los pies, subió hasta la cabecera, abrí mis sábanas para que entrara, podría tener frío de noche ya que era invierno — Duerme — Dije dándome media vuelta para cerrar mis ojos, caí dormido en segundos.

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La luz de la ventana alumbró mi rostro, era aproximadamente las 10 de la mañana, quise moverme pero sentí un bulto en mi espalda, el gato de seguro estaba pegado a mi.

— Oye podrías — Me di media vuelta — ¡AHH! — Grité cayendo al suelo — ¿Que demonios? — Solté mirando la cama.

— Shhh haces mucho ruido — Se quejó, en la cama había un niño el cual estaba sentado en ella tallando sus ojos.

— ¿Que haces en mi cama? — Pregunté.

— Durmiendo no es obvio — Contestó.

— ¿Que haces durmiendo en mi casa? — Aclaré.

— Oh, vivo aquí — Dijo con una sonrisa.

— ¿Vives aquí? — Repetí, no entendía nada.

— ¡Si! — Habló acercándose — Oh, yo soy Minino - Recordó frente a mi.

— ¿Tú eres Minino?, ¿Que?, Minino es un gato, tu no puedes ser él — Negué mirándolo.

— Si lo soy, ¿No lo crees? — Cuestionó, en cuestión de segundos se convirtió en gato, y si, era el felino.

— Pero, ¿Como? — Pensaba, el volvió a ser un niño.

— Soy un Híbrido — Dijo sonriente.

— ¿Un híbrido? 

𝙈𝙞𝙣𝙞𝙣𝙤 ★ 𝙘𝙝𝙖𝙣𝙘𝙝𝙖𝙣𝙜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora