CAPITULO 9

2.2K 103 16
                                    

CAPITULO 9


Por fin llegaba a casa aunque solo tardo unos minutos a ella se le hizo eterno, hace dos meses que vivía ahí pero ya lo sentía como un hogar, iba a extrañar ese lugar, era una casa grande, con un jardín inmenso, pero le habían hecho unos arreglos que incluían unas divisiones creando un apartamento pequeño pero pintoresco, con una terraza y tenía su entrada independiente y aunque vivía con Tatiana ella tenía su independencia, fue lo que la convenció cuando Tatiana le propuso la idea , juntas pero no revueltas. Además quedaba muy cerca de su lugar de trabajo, a diferencia de su apartamento anterior que le tocaba salir con más de una hora de antelación, y aunque era algo absurdo le había cogido aversión al apartamento desde que encontró a Bruno acostado en su cama con otra mujer, sentía que le habían profanado su templo, aunque las cosas iban mal con Bruno lo que más le dolía y asqueada era que hubiera llevado a una mujer a su casa. En ese momento mudarse no le pareció mala idea.

Aunque deseaba relajarse en la bañera, lo mejor era darse un duchazo rápido, Tatiana la había dejado tranquila sabía que necesitaba su tiempo a solas y ya no estaba tan segura de confiar en ella. Se quita lo que le queda de ropa y se mira en el espejo y ahí estaban todas las marcas que le había hecho Caleb, inclusive el mordisco del cuello que todavía le ardía y aunque era una locura eso la éxito de tal forma que sentía como resbalaba los jugos entre sus piernas. Sentía un deseo irracional de sentirlo entre sus piernas, solo quería que la llenara y la estirara, sentir su piel caliente sobre la de ella, la necesidad de sentir las manos de Caleb era avasalladora. Se pasa sus dedos en cada marca en su cuello siguiendo el rastro por sus senos y muslos, quería que fuera las manos de él. Por cada minuto que pasaba la sensación de anhelo aumentaba, el vacío que sentía cada vez era más fuerte. Se mira el rostro y recibe un baldado de agua fría cuando se ve el rasguño que le hizo Carolina, un recordatorio de por qué lo de ellos no podía pasar Caleb era prohibido. Por Dios santo que era lo que le pasaba, no había pasado si no una hora y ya se moría por tenerlo cerca, estaba enloqueciendo, ni siquiera lo conocía, no entendía por qué esa obsesión por él. Se toca el rasguño es increíble a diferencia de las marcas que le hizo Caleb, la herida de su rostro prácticamente había sanado. Generalmente sanaba rápido, pero no con esa velocidad, pareciera que llevara días cicatrizando.

Se dio una ducha rápida y fría lo mejor era ser practica y dejar de pensar en tanta bobada.

 Realiza las llamadas pertinente a su agente de viaje, en realidad era un amigo de su padre que siempre le cuadraba todos los vuelos desde niña, habían viajado por todo el mundo haciendo documentales, a veces se sentía como los Thornberrys pero a diferencia de ser una familia grande era solo ella y su papá, aunque cuando vivía su madre ella también iba, la única vez que no habían viajado con su padre fue cuando paso la tragedia y perdió a su madre, desde entonces mi padre nunca me dejo hasta que se llegó el momento en el que tenía que independizarme y hacer una Carrera.

Vivian en diferentes países, pero después de la muerte de su madre él decidió asentarse en Colombia, aunque él era originario de Brasil, no obstante nunca pasaban más de dos meses, cuando ya estábamos en algún lugar remoto haciendo un documental.

Lo mejor era regresar a Colombia, tenía su apartamento y amigos que la podrían ayudar a rehacer su carrera.

Mario el agente de viajes quedó de llamarla, haría lo posible por conseguirle un vuelo a Colombia lo más pronto posible, aunque para hoy sería imposible lo más probable es que para mañana si habría alguno.  Así que tendría mucho que hacer, empacar algo de ropa y dejar listo para que una empresa venga y le empaquen sus cosas, todavía estaba decidiendo que hacer con los muebles que había adquirido durante el tiempo que llevaba acá “podrá llevarlos a Colombia pero eso tiene mucho tramite y un costo que no puede darse el lujo de gastar ahora, o enviarlos a una bodega por ahora, o venderlos Dios que debía hacer” se pasa las manos por la cara y se deja caer sobre la cama vencida, no se sentía capaz todo se le venía encima sentía una desolación abismal  que amenazaba con tragársela. Pero en el fondo sabía que no solo era por dejar sus amigos, sus cosas y carrera si no porque no volvería a ver a Caleb y eso la estaba matando.

LA POSESIÓN DEL ALFADonde viven las historias. Descúbrelo ahora