CAPITULO 4
Caleb deja el auricular del teléfono en el puesto, parece que los abogados de la parte contraria no estaban de acuerdo con algunos puntos de la fusión de las empresas y tenían que dejar todo listo antes de finalizar la semana para poder firmar los documentos. Cuadro que se los mandaran por mail para poder estudiarlo, pero sabía que eran cosas que podría solucionar rápidamente.
Tenía que regresar a la reunión, pero de solo pensar en ver a Elizabeth con esa falda tipo tubo y su blusa roja, lo ponían mal, por los Dioses él era un hombre casado, era el líder de su manada hace más de cinco años, tiene a su cargo a cientos de personas y lleva el manejo de las empresa familiar que ha logrado triplicarlo en menos de dos años. Pero no podía tener el control de su pene como si estuviera alrededor de una perra en celo, ni siquiera se sentía así cuando en la manada era época de celo y se reunían varias manadas a conseguir pareja, además Elizabeth era una simple humana, no tenía por qué sentirse así con ella, las feromonas humanas si podían afectarlo, pero en grados leves y era muy controlable, incluso se sentía orgulloso de tener un buen control con las mujeres de su propia especie en época de celo.
Sale al balcón a tomar un poco de aire, uno o dos minutos mientras retomo el control y regreso a la reunión, en esas escucha que se abre la puerta del despacho y siente una oleada del aroma de Elizabeth, la ve dirigirse hacia el escritorio y empieza a mirar los documentos que están ahí, que diablos hace acá. El poco control que logro conseguir se esfumo en un pestañeo.
Elizabeth miraba entre todas las carpetas, no encontraba nada relacionado con las sedes Europeas y no veía ninguna carpeta roja y los cajones estaban con llave.
Esto solo le pasaba a ella, iba tener que regresar sin haber encontrado nada, iban a pensar que era una incompetente que no encontraba nada –Diablos—
—¿se le perdió algo?— Escucha una vos tan profunda y tan cerca que sintió su aliento en la nuca.
—No, señor— hablaba tan bajito que ni se reconocía ella misma, por la forma en que reaccionaba su cuerpo estaba segura que era Caleb el que estaba detrás. Empieza a temblar, no sabe si de miedo o excitación. Sabía que se había acercado más porque sentía el calor de su cuerpo a lo largo del suyo.
—¿Qué haces acá?— le rosa el oído con sus labios.
—yo, yo solo buscaba unos documentos de las sedes Europeas que pidió el señor Ibáñez— susurra Elizabeth
—¿mi padre te envió? Dice Caleb con tono de sorpresa.
—si, señor— Caleb estira los brazos a cada lado de ella y teclea unos números en el mando del escritorio y se escucha un clip donde cerró la puerta del despacho con llave.
—aaaaiiiii liz, liz, liz— suspira Caleb en su oído –Esos documentos me los dio mi padre esta mañana, y los tengo en mi despacho— le dice rosando con la mano su muslo por el borde de la falda, bromeando como si se la fuera a levantar.
—Entonces es mejor que me vaya a buscarlos— tratando de alejarse, pegándose más al escritorio ya que estaba enjaulada entre sus brazos, su cuerpo y el escritorio. No podía respirar y sentía que por donde la tocaban su cuerpo ardía y estaba tan mojada que su braga estaba empapada, siente la respiración profunda de Caleb como si oliera su excitación
—no pequeña, tú te quedas acá y vas abrir esas piernas para mí y me vas a enseñar ese pequeño culo que tienes y tu coño empapado, o si, ese cuerpo tuyo está listo para mí, puedo olerlo.
Elizabeth no podía creer lo que estaba oyendo, debía estar tan roja como un tomate porque le ardía la cara, trata de zafarse y salir corriendo pero siente como la mano de Caleb se desliza de su muslo hasta su espalda y ejerce una leve presión obligándola a inclinarse contra el escritorio. Al tiempo con una pierna le empuja las de ella abriéndoselas, pero que le pasaba por que se dejaba hacer estas cosas, ya no podía tener un pensamiento coherente, solo quería que la siguiera tocando.
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LA POSESIÓN DEL ALFA
LobisomemCaleb es el futuro alfa de la manada y se está preparando para recibir el mando tanto de la manada, como el de las empresas familiares, con su pareja escogida por el consejo creía ya estar listo para liderar hasta que se cruza con esa chica humana c...