CAPITULO 2

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CAPITULO 2

Dos meses, habían pasado dos meses desde la última vez que la vio y no dejaba de pensar en ella un solo minuto. Había tenido muchos problemas con Carolina después de ese día esa mujer era muy inteligente y no se le escapaba nada.

Carolina notaba el comportamiento sumiso que tenía Elizabeth cuando estaba en mi presencia y había olido lo excitado que eso me ponía. – no entiendo Caleb ella es una simple humana, como te rebajas de esa forma.— estaba dolida, sabía que en los seis años que llevamos de casados, yo nunca me excitaba de tal forma que casi pierdo el control y con ella siempre he sido muy controlado.

 – no exageres Caro— trato de minimizar las cosas pero en el fondo sabía que ella tenía razón. No quiero lastimarla, aunque nuestro matrimonio fue de conveniencia yo le tengo mucho cariño, la respeto, es mi amiga y la mano derecha en la mayoría de las cosas del manejo de la manada es una gran líder fue criada para ser la esposa de un alfa y siendo hija de uno se sabe manejarse muy bien en estos círculos.

Al ser el futuro Alfa de la manada el consejo y mi padre que en ese momento era el alfa quería que estuviera casado antes de tomar el liderazgo. Carolina era una amiga de toda la vida era el hijo de un alfa que manejaba una manada menor que colindaba con la nuestra, nuestros padres eran muy amigos desde niños habían pertenecido a la misma manada pero al ir creciendo y los dos teniendo rasgos de alfa no podían estar mucho tiempo juntos así que Mike decide irse para no dañar la amistad y crear su propia manada. Por supuesto cuando nació Carolina nuestros padres soñaban con que seriamos parejas y de alguna forma unir nuestras manadas otra vez y crecimos con esa idea, al llegar el momento ninguno había encontrado pareja así que decidimos seguir la corriente a nuestros padres y ya llevamos quince años de casados.

Carolina era una mujer caprichosa y engreída, se podía decir que se crió como una princesita, todo lo que ha querido lo ha tenido y ver que ahora llega Elizabeth que logra con una simple mirada hacer lo único que no a podido tener en su totalidad, el control sobre mí, para una loba que está en celo es lo más satisfactorio ver como un macho enloquece por su hembra, desgraciadamente para ella yo siempre he tenido mucho control, es normal que me excite y quiera tener sexo, pero no enloquezco como hacen la mayoría de los machos. Infortunadamente Elizabeth logra sacarme de quicio en todas las formas, sin siquiera intentarlo y sin darse cuenta de nada y eso es algo que ninguna hembra loba o humana soportaría.

Sumándole a eso la decepción que siento cuando me entero que estaba saboteando los intentos que hacíamos por tener hijos. Desgraciadamente una de nuestras herencias como lobos, solo permite que una mujer lobo ovule una vez al año, lo que llamarías que entran en celo en un periodo alrededor de treinta días a principios de año, y en esos días es que intentamos que ella quede embarazada, pero hace dos meses descubrí que ella estaba tomando unas yerbas que hacen más difícil si no imposible el procrear. 


Lo que más me duele es que no confiara en mi para decirme que quería más tiempo. Sabía que tener una familia era importante para mi, no solo porque el consejo así lo dispuso, sino por que ansiaba tener hijos, la relación que yo tuve con mis padres y mis hermanos había sido la mejor época de mi vida incluso cuando mi madre murió siendo Lorenzo mi hermano menor muy pequeño, lo supimos manejar y darle el suficiente amor a él y era algo que quería vivir ahora con mi familia.

—¿te vas a encontrar con ella, no es cierto?—

—Carolina el papel de mujer celosa no va contigo, voy a una reunión en la empresa ya sabias que todos los años nos reunimos para esta época, no sé si me cruce con ella, pero estoy seguro de que ella estará ocupándose en sus asuntos y yo de los míos.— la tomo de las manos y le sonrió – Además tu y yo nos vamos a ver en la tarde he iremos a cenar como lo habíamos planeado—

LA POSESIÓN DEL ALFADonde viven las historias. Descúbrelo ahora