Vago en los suburbios de los desamparados,
miserables olvidados en el hueco de tu amor.
Si antes me sentía llena,
hoy desbordo puro vacío.
Mientras vago por las calles del olvido,
donde sé que solía tener un hogar
que hoy ya no tengo
y unas manos cálidas
de las que carezco.
Y entonces me detengo.
A la mitad de la calle quiero mirar al cielo
y preguntarle a Dios porqué me ha abandonado
en los brazos de los desdichados mediocres
que creo aborrecer,
pero son el mero reflejo de lo que soy y no quiero ser.
No tengo las fuerzas para alzar la cabeza,
y creo que, al final, Dios no me escucha tanto como creo.
Doy un paso más y me invaden los recuerdos.
Es entonces cuando la siento,
la escucho
y la veo.
Ella es entonces el alma del hogar que alguna vez desprecié,
pero que hoy extraño tanto.
¡Vaya ironía la de los desdichados!
Sé que hoy lo extraño porque no lo tengo,
porque las paredes no son mis cuatro pedazos de cartón,
y el suelo no tienen ese hueco que hice cuando era niña.
Sé que en esta calle sin rumbo,
lo único que hago es sentirme vacía.
Tanto así,
que me lleno del espíritu miserable
y de sus palabras vacías.
Camino más y más en esta calle desolada,
llena de los gritos de los mediocres.
Poco a poco se va construyendo esta casa
sobre los asfaltos hechos de los falsos amores.
Y mis piernas quieren correr,
pero mi hogar ha desaparecido.
¿Y si escapo?
¿A dónde voy a ir?
"Llévame a casa", como dijiste al morir.
¿A dónde irás después de casa?
Este no es mi hogar,
ni siquiera mi refugio.
Soy solo una desdichada
buscando un futuro
en un lugar que no brilla
y no tiene ninguno.
Me siento una desamparada sin rumbo,
bajo el techo de una casa que se derrumba
y que no es hogar alguno.
Bajo el techo del mal llamado hogar,
que construyeron en el borde,
para hacerle honor a mi nombre.
Doy un paso más y sé que debo entrar.
Otro día más en este falso hogar,
extrañando una vida que nunca tuve
y llorando en silencio por las paredes delgadas que me desnudan.
Tengo que armarme de valor para no ceder,
para no caer,
para no perder.
Entro en la casa que no es mía
y en la que me siento más vacía.
Me adentro en el mundo de la desdicha,
y me sumo en la desgracia,
por unas "gracias" que no siento,
pues no hago más que sufrir
y sin consuelo.
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Borde | Poemario
PoésieHice de mi hogar el borde de mi locura, pues nunca me sentí tan pura, tan llena, tan sola. El borde es mi hogar, pues aunque me caigo, siempre me acoge en su oscuridad. 2021 | @libertadeletras | Mich.