Castidad

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Estaba hastiado. La cena había sido aburrida. Ahora que las personas de edad más avanzada se habían retirado, la música había adoptado un ritmo más moderno.

Estaba en un rincón. No podía eludir su asistencia: la imagen de los Malfoy dependía de él.

Un chico guapísimo le sonrió desde el otro lado de la sala. Potter se situó junto a Draco. El chico hizo una mueca y desvió la mirada.

—Lo siento —se disculpó azorado.

—No era mi tipo —contestó bruscamente— Pero gracias por salvaguardar mi virtud.

Suspiró, pensando que solo había una persona con quien deseara dormir esa noche.

Las siete virtudes de DracoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora