Capitulo 44

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Narra Barca

Cuando por fin salimos de la casa subimos a un auto que al parecer ded había comprado hace poco, vaya que lo tenía bien guardado el wey pues nunca lo habíamos visto, mientras íbamos de camino a la feria, sin evitarlo miraba de manera involuntaria a roberto quien platicaba de manera muy animada con ari, la verdad no entiendo el por que de eso supongo que su atuendo me había gustado demaciado, o solo talvez el como era que le lucía a el, pero no que pendejadas digo, obviamente lo que me gustaba era el atuendo y la combinación

Roberto: Oye ded ¿falta mucho o que? – contemplando el paisaje afuera de ellos–

Ded: Yo que pensé que juan era el impaciente – con ambas manos en el volante y sin despegar la vista de la carretera– si ya casi llegamos faltan algunos kilómetros

Juan: De hecho justo iba a preguntar me ganó roberto – volteo sacándole la lengua al chico quien repitió su niñada–

Dicho y hecho unos minutos después llegaron a la anhelada feria, todos bajaron del auto para disponerse a entra al lugar

Ded: Bien a partir de aquí pueden hacer lo que quieran solo no gasten tanto dinero –como si de una madre se tratara les advirtio–

Cada quien se tomó su camino por separado buscando que hacer en la feria

Con roberto

Se encontraba buscando algún juego en el cual aventurarse, pues normalmente el prefería jugar a algún juego de la feria y después subir a las atracciones, sus ojos brillaron al ver el clásico juego de canicas que había en esos lugares, donde  prácticamente te ofrecían 5 canicas, las cuales tu arrojabas por una tabla un poco inclinada y esta caería en los miles de agujeros que había con un número en la parte de arriba, así con las otras cuatro y sumando todo, el número final seria el que varios premio tendrian para escoger alguno, sin esperar más se dirigió a el

Dueño: ¡Pasele joven pasele! –aullaba emocionado por clientes–

Roberto: Hola, buenas noches –la educación ante todo– podría darme un juego de canicas porfavor –sacando un billete de 20 pesitos mexicanos para entregarselo–

Dueño: Claro que si joven como no –tomando el dinero– tenga ahí le van mucha suerte –deseo con entusiasmo atendiendo a más personas–

Roberto estaba lo suficientemente concentrado como para no percatarse de como dos bonitas chicas le miraban de manera digamos ¿amistosa?

Roberto: ¡Aaah verga! –grito frustrado de que la última canicas no callera en el número que deseaba – mmm ya que, a ver salió... 1....6... 28 ah salio ¡28! –grito emocionado– oigan don ya termine

Dueño: Muy bien joven elija su premio, el que guste –señalo los diferentes premios una pistola de juguete, una pequeña alcancía y para concluir lo que Roberto quería un peluche enorme de un leon, que extrañamente se miraba muy lindo y cuidado–

Roberto: Me da ese porfavor – Señalo el peluche que le fue entregado, y ya dispuesto a irse, tropezó con un par de muchachitas– Amm una disculpa no las ví

Jessica: Oh, no te preocupes bonito por cierto soy jessica y ella es mi amiga amanda –se presentaron–

Roberto: Ah... este... un gusto –fue lo último que dijo, la verdad no pensaba decir su nombre–

Jessica: Sabes te estuvimos viendo un rato y la verdad nos gustaría pasear por la feria contigo –habló muy directa la muchacha–

Roberto la miro un tanto confundido, esa dos literal ni siquiera le preguntaron el que le parecería a el y ya querían llevarselo por ahí

We are not normal (Pausada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora