CAPÍTULO 1

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Verónica corría tan rápido como sus piernas le permitían, el pecho le dolía al respirar deprisa y su garganta parecía desgarrarse en cualquier momento sin embargo no podía parar, las luces y gritos que le pedían que se detenga estaban pisándole los talones y de un momento a otro empezaron a abrir fuego "Estos locos van en serio" pensó para sus adentros, pero no se desesperó ni se alteró por ningún momento, sabía en qué se había metido y de alguna forma su voluntad de vivir se había mermado cuando cumplió su objetivo, dentro de poco la información que envió a internet sería viral y Marcelo Reddi y otros relacionados no se saldrían con la suya. Estaba siendo perseguida y disparada a quemarropa, pero ella encontraba esos momentos de los más satisfactorios y una sonrisa se asomó en su rostro, sabía que algo no estaba bien con su cabeza, pero no le importo, al fin había develado las pruebas que demostraban el asesinato de su hermana y otras muchachas a manos de unos degenerados, cuando vio los videos no pudo evitar su estómago revolverse, su hermana yacía semi- inconsciente en una habitación junto a otras chicas, todas atadas de manos y pies, rápidamente Verónica reconoció el vestido color vino con el que estaba ese día, los recuerdos de ella despidiéndose con una sonrisa y diciendo que volvería pronto mientras se marchaba le estrujaron el corazón, ese día su hermana Violette iba a una fiesta de negocios, estaba preciosa como siempre con su bonito cabello rubio hondeado hasta la cintura, sus ojos verdes perfectamente delineados y lo más bonito en ella su radiante sonrisa, no importaba lo que llevaba puesto, su hermana era preciosa, quien imaginaría que ese día sería secuestrada y los próximos tres meses, unos bastardos se ensañarían con ella haciéndole toda clase de juegos retorcidos, rompiendo su espíritu y robándole las ganas de vivir poco a poco y todo estaba registrado en videos, Verónica no había podido creer lo que sus ojos le mostraban, en la última de las cintas Violette estaba tirada en el suelo desnuda, ya no tenía lágrimas para derramar, sus ojos estaban perdidos en algún lugar, su cuerpo parecía una paleta de pintores, con machas verdes, moradas y rojas, era una imagen deprimente, de su intrépida y alegre hermana no quedaba nada y de fondo se escuchó la conversación de uno de los secuestradores.

―Ya no eres tan orgullosa como antes... ahora estas fea y aburrida― Un hombre regordete pasaba su látigo por el mentón de Violette obligándola a levantar la vista

―Tírala, ahora no es más que un puto trapo viejo― habló Marcelo Reddi quien observaba todo desde un sillón en la esquina con una mirada de aburrimiento

― yo me encargo de ella ¿Su hermana la está buscando no? ¿Le entregamos un regalito? Esa mujer se volvió loca y ha revuelto todo lo que ha podido, el jefe incluso está en la mira... deberíamos darle una advertencia

La muchacha que hasta ahora había estado ausente de repente recuperó el sentido y su voz luchó para salir de su boca, una palabra que se mezcló con un gemido de dolor.

―Vero...― Esa fue la última palabra que pronunciaría

―No... habrá problemas, solo tírala donde llevamos los restos― Unos momentos después, se la llevaron arrastrando y la cinta terminó

Verónica no podía evitar sentir nauseas cuando acabo el video, un nudo le apretaba la garganta y hasta llorar le era difícil, esos habían sido los últimos momentos de su hermana, no podía perdonarse haber llegado tarde... si tal vez hubiera sido más rápida y entrado a la mansión donde estaban las chicas, sin pedir permiso, sin juicios, sin denuncias policiales y sin investigaciones; habría llegado y su hermana no hubiera tenido que pasar ese infierno durante tres meses, a la primera sospecha de Reddi tendría que haber ido a todas sus residencias una por una, seguirlo hasta dar con su hermana, pero ella escogió el camino legal y Violette estaba muerta para entonces.

Luego de obtener los videos quería enviarlos a la policía pero las dudas le asaltaron, posiblemente no saldría viva de " El patio de juegos" de Reddi, pronto se darían cuenta de la ausencia de unos guardias a los que ella los había dopado entonces qué tal si la policía actuaría como si no hubiera visto nada, habían pasado tantas cosas que ya no confiaba en nadie pensó rápidamente y se le ocurrió publicar todos los videos en las redes sociales, no podrían ocultar el hecho y estaría bajo la opinión pública, pero ¿Realmente era la mejor opción? La miseria que pasó su hermana y la de las otras chicas estaría bajo la mirada de todos, eran alrededor de unos cien videos o más, no quería hacerlo realmente, no quería mostrar lo que sufrió su hermana, pero cuando escuchó algunos gritos y supo inmediatamente que no le quedaba tiempo, en su mente pidió perdón a Violette y a las otras catorce chicas que estaban en los videos, "perdóneme por mi egoísmo por favor, está bien si me odian pero realmente no veo otra opción, lo intenté realmente lo intente, perdón... perdón" y con esos pensamientos decidió enviar los videos, mientras cargaban en la red, ella recogía su portátil en la espalda, los dispositivos para romper contraseñas que consiguió de forma ilegal al igual que sus armas, una semi-automática 9 mm y un revolver calibre 38, viéndole de esa forma quien pensaría que era una compositora recién iniciada, en realidad su carrera había acabado antes de comenzar, justo cuando empezaba abrirse camino su hermana mayor había desaparecido y ella movió cielo, mar y tierra para encontrarla, su vida se llenó de denuncias, investigaciones, especulaciones, escándalos donde la acusaban de utilizar la desaparición de su hermana para captar medios para su carrera emergente y otras tantas tretas y así había llegado a Marcelo Reddi, en un principio le había parecido sospechoso pero lo descartó, porque dejó la lista de sospechosos a la policía, según ellos era algún admirador obsesivo de Violette, luego una red de traficantes pero no quisieron involucrarse con un productor de cine famoso.

Canción de Victoria (pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora